Primero fue el bombardeo a Siria, luego el lanzamiento de la superbomba sobre Afganistán. Ahora Trump presiona para que Corea del Norte abandone su programa nuclear y de fabricación de misiles balísticos. Una poderosa flota militar de EEUU encabezada por el portaviones USS Carl Vinson, que es acompañado con por lo menos tres buques con capacidad misilística, se dirige a las costas coreanas, donde se completaría con submarinos nucleares, naves de guerra japonesas y de Corea del Sur, para realizar maniobras militares conjuntas.

¿Se viene la tercera guerra mundial?

Hasta ahora el centro de las presiones, ha sido esencialmente político. China, un antiguo aliado del régimen coreano de Kim Jong-un, ha jugado un rol clave. Primero cortó las compras de carbón de Corea del Norte, luego raleó los vuelos hacia Pyonjyang y ahora amenaza cortar el suministro petrolero con que abastece a su viejo aliado, si este no cede a las demandas de Trump.
Por eso es que mintieron en un primer momento dónde estaba la flota, cuando ésta navegaba en sentido opuesto a las costas coreanas. La determinación, hasta el momento, del régimen coreano de no aceptar las condiciones de Trump y su amenaza de realizar en estos días una nueva prueba atómica, ha obligado a redirigir la flota, a coordinar con Japón, visita del vicepresidente yanqui mediante, y Seúl, una presión mayor.
Muchos medios han dado manija sobre la inminencia de una tercera guerra mundial. La realidad es que más allá de tal o cual roce y disputa por sus zonas de influencia, existe un importante acuerdo contrarrevolucionario entre las grandes potencias con EEUU. Incluso China, a la cual molesta el escudo antimisiles yanky Thaad, que se aprestan a montar en Corea del Sur, se ha convertido en el interlocutor privilegiado de Trump al presionar al régimen de Kim Jong-un para que ceda a sus demandas. Putin, en tanto, no pasa de alguna declaración anti imperialista… de ocasión.
Además, según analistas internacionales, es improbable una definición militar hasta que se realicen las próximas elecciones en Corea del Sur, necesarias para que una nueva administración supere la actual crisis política que atraviesa este país aliado de EEUU.
Dicho esto, no se puede minimizar el hecho de que la crisis involucra a naciones con distinto poderío nuclear, y que tanto el imperialismo como el gobierno norcoreano han señalado su disposición a utilizarlo si es necesario. Aunque las declaraciones por ahora son parte del juego de presiones, toda crisis tiene su propia dinámica y se colocaría a la región al borde de un desastre nunca visto, si el curso de la misma la llevara al enfrentamiento militar.

La burocracia coreana y la carrera armamentista

El régimen de Pyonjyang surge como producto de la guerra revolucionaria que llevó a Corea del Norte a convertirse en un estado obrero independiente del imperialismo, luego del conflicto de 1950-53. Pero su dirección burocrática, enemiga acérrima de desarrollar la movilización regional y mundial para derrotar al imperialismo, para conservar sus privilegios surgidos de parasitar la economía nacionalizada, se ve en la necesidad de invertir una parte desproporcionada del presupuesto nacional, en una cobertura armamentística que le permita enfrentar una amenaza militar de potencias y ejércitos mucho más poderosos.
Por eso Corea del Norte tiene armamento y misiles de avanzada y un pueblo pobre, con una parte subalimentada, un muy bajo desarrollo del resto de sus industrias (fundamentalmente las ligadas al consumo) y un régimen que se sostiene en base a una brutal dictadura, con rasgos monárquicos en la sucesión del poder.
Atrapada en esa situación la burocracia gobernante elabora proyectos para “liberalizar” en un futuro su economía siguiendo el ejemplo chino. Pero ahora, el hecho de que Corea del Norte pueda estar cerca de desarrollar misiles inter continentales, ha desatado una brutal y peligrosa agresión.

Más allá de su régimen, estamos incondicionalmente al lado del pueblo norcoreano contra la injerencia imperialista

El imperialismo yanqui, que es en realidad el mayor terrorista del mundo, con la excusa de que el dictador “loco” que dirige el régimen norcoreano no puede tener armamento atómico, es quién viola el derecho más elemental de todo pueblo oprimido a armarse en su legítima defensa.
La presión sobre Corea del Norte debe ser rechazada unánimemente por todos aquellos que defienden el derecho a la libertad y la auto determinación de los pueblos, exigiendo el retiro inmediato de la flota yanqui y de los buques japoneses y surcoreanos. De la misma forma que en su momento rechazamos la invasión a Malvinas de la “democrática” Margaret Thatcher.
¡Llamamos a la mayor y más amplia movilización democrática exigiendo el retiro de la armada agresora!

Gustavo Giménez