Nicmer Evans
Publicado en: APORREA

Así la llamaba el presidente Hugo Chávez, para denostar de como la consideraban sus adversarios políticos y que permanentemente querían descalificar o desconoces, e irónicamente hoy gran parte de ellos la prefieren y defienden antes que cualquier otra cosa incierta.

También la llamaba “la niña bonita de mis ojos”, y al final siempre la sacaba para reforzar su esfuerzo (real o aparente, depende del enfoque que se le quiera dar) de salvaguardar todas sus acciones en el marco de una Constitución que fue emanada del poder popular originario por su propuesta y empuje, y nadie le puede quitar su mérito por más que lo intenten.

Pero de manera irónica, el autocalificado “primer presidente chavista”, para poder buscar cualquier mecanismo que garantice la preservación del control del poder del Estado y el gobierno; cual adicto a la Faja del Orinoco y al Arco Minero, así como la IV era adicta a la Orimulsión, hoy ha sido capaz de entregar el legado de Chávez a un proceso incierto, poco claro, y en manos entre otras de un hombre que llamó a una “marcha sin retorno” en contra del gobierno de Chávez en el 2010, sólo por el cálculo que alguien le vendió a Maduro como positivo de que esto le permitiría llegar al 2019 “…y más allá” (como Buzz Lightyear en Toy Story).

La verdad es que este proceso constituyente está convocado en el marco de la ruptura del hilo constitucional (Fiscal Luisa Ortega dixit), que no se ha reestablecido ya que hasta ahora no ha habido un nuevo pronunciamiento de quien desde la autoridad y la institucionalidad lo denunció, por lo tanto, así como el TSJ sentenció el desacato de la Asamblea Nacional, hoy el TSJ y el Ejecutivo están en desacato constitucional establecido por la Fiscal y lo que sucede es que el Ejecutivo huye hacia adelante pretendiendo quitarse el disfraz que le incomoda, para ponerse uno que lo desnuda.

Y para rematar, el traidor, el que pretende ser el sepulturero de “La Bicha”, habla de un método de aplicación de una constituyente inconstitucional (porque se hace en el marco de una ruptura del hilo constitucional), que hace a algunos más ciudadanos que otros porque pertenecen a algún o algunos sectores sociales, sobre el que en general el gobierno tiene un claro control burocrático como por ejemplo los Clap.

Sin embargo, la Constitución aún vigente es muy clara: “Artículo 347. El pueblo de Venezuela es el depositario del poder constituyente originario.” Y este pueblo es depositario de la soberanía de manera intransferible, “quien la ejerce directamente en las formas previstas en esta Constitución y en la ley, e indirectamente, mediante el sufragio, por los órganos que ejercen el Poder Público” (Art. 5), y a su vez en el artículo 70 se afirma que: “Son medios de participación y protagonismo del pueblo en ejercicio de su soberanía, en lo político: la elección de cargos públicos, el referendo, la consulta popular, la renovación del mandato, las iniciativas legislativas, constitucional y constituyente, el cabildo abierto y la asamblea de ciudadanos y ciudadanas cuyas decisiones serán de carácter vinculante…”, y por último en el artículo 63 se determina que: “el sufragio es un derecho. Se ejercerá mediante votaciones libres, universales, directas y secreta. La ley garantizará el principio de la personalización del sufragio y la representación proporcional”, lo que implica que nadie podrá ser más ciudadano que otro en el derecho de tener más cantidad de votos por un mismo motivo.

Es por todo lo anterior que Maduro, el totalitario, es hoy un presidente en desacato, y en ese sentido, no hay duda que tiene mucho más sentido que en la Constitución promovida por Chávez, dentro del Capítulo III: “De la Asamblea Nacional Constituyente”, el último artículo que lo constituye sea el 350.

“Artículo 350: El pueblo de Venezuela, fiel a su tradición republicana, a su lucha por la independencia, la paz y la libertad, desconocerá cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe los valores, principios y garantías democráticos o menoscabe los derechos humanos.”

[PORTUGUÊS]

Assim a chamava o presidente Hugo Chávez, para repudiar a forma como seus adversários políticos e queriam permanentemente desqualificar permanentemente ou desconhecer, e, ironicamente, hoje grande parte deles a preferem e defendem mais do que qualquer coisa incerta.

Também a chamou de “a menina bonita dos meus olhos”, e no final sempre dizia para reforçar os seu esforço (real ou aparente, dependendo do enfoque que se queira dar) para salvaguardar todas as suas ações no marco de uma Constituição que foi emanada do poder popular originário por sua proposta e ímpeto, e ninguém pode tirar o seu mérito por mais que tentem.

Mas, de maneira irônica, o auto-intitulado “primeiro presidente chavista”, para procurar qualquer mecanismo que garantisse a preservação do controle do poder do Estado e do governo; que dependente da Faixa do Orinoco e do Arco Minero, assim como a IV era dependente da Orimulsión, hoje tem sido capaz de entregar o legado de Chávez a um processo incerto, claro, e em mãos de, entre outras de um homem que chamou uma “marcha sem retorno” contra o governo Chávez em 2010, apenas pelo cálculo de que alguém o vendeu a Maduro como positivo que isto lhe permitiria chegar a 2019 “… e além” (como Buzz Lightyear em Toy Story ).

A verdade é que este processo constitucional é organizado no âmbito da ruptura da ordem constitucional (Procuradora Luisa Ortega dixit), que não foi restaurado já que até agora não tem havido um novo pronunciamento que quem a partir da autoridade e institucionalidade o denunciou, portanto, assim como o TSJ sentenciou o desacato da Asamblea Nacional, hoje o TSJ e o Executivo estão em desacato constitucional estabelecido pela Procuradora e o que acontece é que o Executivo joga para a frente fingindo remover o disfarce que o incomoda, para colocar um que o desnuda.

E ainda por cima, o traidor, que afirma ser o coveiro da “Serpente” fala de um método de aplicação de uma constituinte inconstitucional (porque se faz no marco de uma ruptura da ordem constitucional), o que faz de alguns mais cidadãos que outros, porque eles pertencem a algum ou alguns setores sociais, sobre quem no geral o governo tem um claro controle burocrático, como por exemplo os Clap.

No entanto, a atual Constituição ainda é muito clara: “Artigo 347. O povo da Venezuela é o depositário do poder constituinte originário”. E este povo é o depositário da soberania de forma intransferível “que a exerce diretamente na forma prevista nesta Constituição e na lei, e indiretamente, por sufrágio, através dos órgãos exercem o poder público” (art. 5) e por sua vez o artigo 70 diz: “eles são meios de participação e envolvimento das pessoas no exercício da sua soberania, política: a eleição de cargos públicos, o referendo, a consulta popular, a renovação de mandato, as iniciativas legislativas, constitucional e constituinte, fóruns abertos e assembleias de cidadãos e cidadãs cujas decisões serão de caráter vinculante … “e, finalmente, no artigo 63 estabelece que: “sufrágio é um direito e será exercido por meio do voto livre, universal, directo e secreto. A lei garantirá o princípio da personalização do sufrágio e a representação proporcional”, o que significa que ninguém pode ser mais cidadão do que outro no direito de ter maior número de votos pelo mesmo motivo.

É por isso que Maduro, o totalitário, é hoje um presidente em desacato, e, nesse sentido, não há dúvida de que tem muito mais sentido do que na Constituição promovida por Chávez, no capítulo III: “Da Assembléia Nacional Constituinte” o último item é o que é o 350.

“Artigo 350: O povo da Venezuela, fiel à sua tradição republican, à sua luta pela independência, paz e liberdade, não reconhecerá qualquer regime, legislação ou autoridade que contrarie os valores, princípios e garantias democráticas ou que menospreze os direitos humanos. ”

Tradução para o português: Maíra Mendes