El ministro de la Corte Suprema, Lamberto Cisterna, tras acoger parcialmente el recurso de nulidad presentado por la defensa del femicida Mauricio Ortega expresó que “Si bien es cierto, quedaron acreditados los hechos: se golpeó, se produjo daño, se extrajo los ojos, no se probó la coherencia directa que permitiera dar por establecido –sin lugar a dudas- la intención del femicidio”, de esa forma se amparaba en la resolución de declarar que no se constituye como femicidio frustrado, sino un delito de lesiones graves. A la misma hora que la justicia patriarcal rebajaba la sentencia del femicida, fuera de tribunales las diversas organizaciones feministas nos manifestábamos contra la resolución machista. Sintonizados con la medida del poder judicial y con las leyes misóginas, el poder represivo actúo contra las mujeres, deteniendo a 8 compañerxs, entre ellos una menor de edad y dejando a un compañero brutalmente herido por la fuerza desmedida de la policía.

De la indignación a la organización.

Esta semana ha estado plagada de incitaciones de violencia sexual, por las calles de Santiago recorre el bus transfobico mientras que la justicia considera que golpear a una mujer con bloques de concreto y arrancarle los ojos no es un intento de femicidio, ya que no existía “dolo” y por lo tanto no se quería asesinar, aquella profunda muestra de misoginia es un correlato de una violencia sistémica amparada en las instituciones del estado, como lo expresa Claudia Pascual, Ministra de la Mujer y la Equidad de Genero, expresando que “hay una constitucionalidad, justicia y condena” refiriéndose a que el agresor de Nabila continuaba con una sentencia en prisión y de esa forma aprobando el modo de actuar de la institución. Aquella posición de la ministra y militante del Partido Comunista, expresa la posición del gobierno de amparar la violencia hacía las mujeres y actuar en “ la medida de lo posible”, postergando y rechazando la simple petición de una posición tan básica como es que nos dejen de matar, repudiamos los dichos de la ministra, al poder judicial y la complicidad machista y antidemocrática del Gobierno.

En ese sentido creemos que la indignación y la rabia que hoy como mujeres nos atañe, se debe transformar en una fuerza transformadora y potenciar enérgicamente la Coordinadora Ni Una Menos, haciendo fuerte la auto-organización de las mujeres,  proponiendo en el debate democrático el avance de la movilización de todas, hasta que #NiUnaMenos sea una realidad, de esa forma reafirmamos nuestra posición propositiva como Juntas y A la Izquierda en la necesidad de  avanzar en una Ley de Emergencia de género, que garantice la asistencia integral, refugios y subsidios a las mujeres victima de violencia, como medida para hoy. El presupuesto de una Ley de Emergencia debe contemplar el control social de las organizaciones de mujeres que de forma democrática garanticen su efectividad. Un camino en estas medidas necesariamente nos empuja a un cambio en la justicia patriarcal y clasista, nuestra propuesta es que todos los jueces, fiscales sean democráticamente electos y que sus cargos sean limitados y revocables, avanzando en la democratización profunda de la justicia bajo un plan de derechos humanos y perspectiva de genero ¡Se hace de vital necesidad! ¡Por Nabila, por todas!

No estamos solas, Estamos Juntas y A La Izquierda

#Feministas #Anticapitalistas