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Estallido de masas, vacilaciones de la dirección y estancamiento en la lucha contra el fraude electoral

Dada la importancia de la lucha contra el fraude electoral en Honduras, el Partido Socialista Centroamericano (PSOCA) somete a consideración de la vanguardia que aun lucha contra la reelección presidencial, y el resto de la vanguardia revolucionaria y de izquierda en Centroamerica, el siguiente análisis sobre la situación actual en Honduras, y las propuestas para derrotar el fraude electoral.

I.-

La situación política en Honduras ha cambiado drásticamente. Hemos pasado de una situación reaccionaria, iniciada con la derrota pacífica de la resistencia contra el golpe de Estado del 2009, que permitió la consolidación del gobierno de Porfirio Lobo (2010-2014) y sentó las bases para la instauración del régimen bonapartista de Juan Orlando Hernández (2014-2018), a una situación directamente revolucionaria, marcada por el despertar de las movilizaciones populares contra el fraude electoral del pasado 26 de noviembre del 2017.

Pero, es conveniente recordarlo, ninguna situación prerrevolucionaria o revolucionaria permanece abierta por mucho tiempo. En política no existe el vacío, sin una dirección revolucionaria firme, con influencia de masas, las movilizaciones, por muy combativas que estas sean, pueden terminar siendo derrotadas.

II.-

De manera contradictoria, la decadencia económica y social de Honduras ha creado un pretexto o “justificación” para impulsar el proyecto bonapartista del presidente Juan Orlando Hernández (JOH), quien ha trabajado afanosamente creando consensos entre diferentes facciones de la burguesía, y teniendo una feroz oposición por parte de otros sectores, especialmente aquellos ligados al liberalismo. Estos sectores que se oponen al bonapartismo intentaron en varias ocasiones contener la ofensiva de JOH.

Los fuegos se rompieron en abril del 2015, cuando JOH logró que la Sala Constitucional dictara una sentencia que declaró inaplicables los artículos pétreos de la Constitución de 1982 que prohibían tajantemente la reelección presidencial. El estallido de la corrupción en el Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS)en 2014, y la sentencia a favor de la reelección en 2015, se combinaron para que se produjera un estallido de indignación social, que se reflejó en las marchas de las antorchas que que demandaban la creación de una Comisión Internacional de Lucha Contra la Corrupción y la Impunidad en Honduras (CICIH), pero estos sectores burgueses que incentivaron las movilizaciones, al final salieron derrotados. JOH terminó negociando directamente con el imperialismo norteamericano la instalación de la Misión de Apoyo contra la Corrupción y la Impunidad en Honduras (MACCIH), la que tuvo un radio de acción muy limitado, siendo incapaz de atacar a los grupos de poder atrincherados en las instituciones del Estado.

III.-

Bajo estas condiciones, de triunfos importantes para la consolidación del proyecto bonapartista, que adquiría la forma de la reelección presidencial, se produjo la convocatoria de las elecciones primarias en 2016 y elecciones generales en el 2017. La oposición burguesa que mas luchó contra el proyecto reeleccionista de JOH estaba encabezada por el partido LIBRE que dirige el expresidente Mel Zelaya y por el Partido Anticorrupción (PAC) que dirigía Salvador Nasralla. Estas fueron las fuerzas políticas emergentes de la campaña electoral del año 2013, que pusieron fin de manera formal al bipartidismo, aunque este subsistió en el bloque nacionalista-liberal dentro del Congreso Nacional. Mientras LIBRE manejó un discurso populista de izquierda, acorde a las tradiciones del liberalismo radical de donde proviene, Nasralla mantuvo un discurso populista de derecha, focalizando siempre sus denuncias a la corrupción imperante y profundizada por los funcionarios del Partido Nacional, su discurso reflejaba el sentimiento de la clase media urbana y la constitución de una nueva derecha en Honduras.

Tras varios fallidos intentos, la unidad de la oposición para frenar a JOH no pudo concretarse por la deserción del Partido Liberal (PL), quien en los hechos ha sido un importante bastión aliado del Partido Nacional para sostener el régimen post golpe, con el único argumento ya aburrido de que todo sea “por la gobernabilidad del país” y por el hecho que Nasralla perdió el control del aparato del PAC, siendo entregados los sellos a Marlene Alvarenga, aliada de JOH. Al final, solamente LIBRE y el PINU, más la solitaria, pero sí muy popular personalidad de Salvador Nasralla, fueron quienes constituyeron la “Alianza de Oposición contra la Dictadura” como un bloque electoral de cara a las elecciones de noviembre del 2017.

Aunque la “Alianza de Oposición contra la Dictadura” aprobó un programa de gobierno, en realidad las principales fuerzas, LIBRE y el grupo de Nasralla, abandonaron sus postulados ideológicos y se unieron en torno a un solo punto: detener la inminente reelección de JOH.

IV.-

A finalizar el proceso electoral del 2013, que proclamó ganador a JOH, a pesar de las denuncias de fraude electoral, la misión de observadores de la Unión Europea (UE) hizo algunas recomendaciones con el objetivo de aprobar una reforma electoral que evitara la repetición de las anomalías denunciadas en un próximo proceso electoral. Obviamente, JOH quien logró controlar la mayoría de diputados en el Congreso Nacional, al captar a los diputados del PL, nunca estuvo interesado en aprobar las reformas electorales.

Durante los años 2016 y 2017, una de las grandes banderas que LIBRE agitó en el Congreso Nacional fue la necesidad de aprobar un combo de reformas electorales, pero no logró reunir los votos necesarios para impulsarla.

A finales del 2016 se aprobó en primera legislatura la reforma de los artículos 51, 52 y 54 de la Constitución de 1982, con el objetivo de ampliar el número de magistrados del Tribunal Supremo Electoral (TSE), de tres a cinco, para darle un magistrado al partido LIBRE y uno al PAC en el TSE y Registro Nacional de las Personas (RNP), pero la aprobación en segunda legislatura fue bloqueada por un acuerdo entre el Partido Nacional y el Partido Liberal.

En septiembre del 2017, a escasos días de la realización de las elecciones generales, Mel Zelaya escribió:

“(…) Lo que deberíamos de estar discutiendo son las reformas electorales para tener elecciones limpias, libres y democráticas. El Partido Nacional dice que no hay tiempo para aprobar la huella, para depurar el censo, para que la Alianza tenga representantes en el TSE y RNP, o sea están diciendo que no hay tiempo para democratizar a Honduras y ¿Quieren que perdamos tiempo discutiendo en el Congreso algo que es ilegal?

La posición de la Alianza es clara: no hay elecciones si no hay reformas electorales” (Criterio, 04/09/2017)

De igual manera se expresó Salvador Nasralla:

“Si no nos dan el representante en el TSE nos vamos a preparar para una movilización total (…) Todo ya está consensuado, ya lo hemos discutido con Mel, Xiomara y Guillermo Valle. No vamos a participar si no hay cambios” (Tiempo, 04/09/2017).

A pesar de que LIBRE y el PAC amenazaron con incendiar Honduras, o no participar en el proceso electoral de noviembre del 2017, al final tuvieron que participar bajo las condiciones antidemocráticas, debido a que la incondicionalidad de la cúpula del Partido Liberal – bien llamada el “lado oscuro” y dirigida por el ex presidente Carlos Flores Facussé (1998-2002)- garantizaba la reelección de JOH sin mayores obstáculos.

V.-

Con pocos recursos económicos, pero explotando al máximo el perfil de Salvador Nasralla, la “Alianza de Oposición contra la Dictadura se enfrentó al tremendo aparato electoral clientelista del Partido Nacional, que había sido fortalecido tras dos sucesivos gobiernos “cachurecos”.

La estrategia de reelección presidencial de JOH contemplaba un panorama fácil: una alta abstención y la división del liberalismo en dos candidaturas: por un lado, Luis Zelaya del viejo tronco del Partido Liberal, y por el otro el candidato Nasralla, apoyándose en el debilitado aparato del partido LIBRE.

La figura de Nasralla logró atraer el voto juvenil, el voto de la clase media, un sector del mismo Partido Nacional, sectores sociales que han sido muy golpeados por las políticas económicas neoliberales impuestas, y a un importante sector de votantes del Partido Liberal que votó fiel a su partido a nivel de diputados y alcalde, pero a nivel presidencial votó de manera cruzada a favor de Nasralla. Este voto cruzado provocó el hundimiento de la votación del PL, que nuevamente quedó en un lejano tercer lugar.

El descontento popular se reflejó en la votación a favor de Nasralla, convirtiéndose en un fenómeno político y electoral. Las masas creyeron que a través del voto a Nasralla podían lograr lo que la oposición burguesa fue incapaz: detener la reelección presidencial de JOH. Y, en cierta medida, lo lograron. Si tomamos la elección del 26 de noviembre como un referendo sobre la reelección del actual presidente, JOH resultó aplazado, a pesar de la enorme propaganda a su favor.

Las declaraciones de Nasralla, al proclamarse vencedor, con el 50% de las Mesas Electorales Receptoras (MER), y la repuesta de JOH al declararse también vencedor, abrieron una crisis política sin precedentes y un enorme forcejeo y lucha por el poder, que aun no ha concluido con un claro vencedor.

VI.-

Las elecciones en Honduras nunca han sido transparentes. Cada elección, y dependiendo de la cantidad de votos, daba inicio a un forcejeo y a un complejo proceso de negociación secreta sobre las cuotas de poder. En las elecciones del 2005, solo para citar un ejemplo, Mel Zelaya logró imponerse sobre el candidato Porfirio Lobo con apenas 73,210 votos. El antidemocrático sistema electoral de Honduras está diseñado para ganar por mayoría simple, es decir, por 1 voto por encima del rival más cercano.

En las elecciones del 26 de noviembre del 2017, fue visible el manoseo del Partido Nacional. El conteo del último 50% de las MER reflejó nuevamente una manipulación del Partido Nacional sobre los resultados electorales. El 5% de ventaja que inicialmente llevaba Nasralla fue disuelto y revertido a favor de JOH. Los hechos son conocidos: apagón de energía eléctrica, varias horas que el sistema estuvo paralizado, incertidumbre, temor, etc. Después de dos conteos especiales (de 1,000 y 5000 MER) se produjo un fenómeno estadísticamente imposible: que JOH ganara las elecciones con un 1.6% de los votos.

Los resultados finales del TSE arrojan que JOH obtuvo 1,412,055 votos (42,98%)   Salvador Nasralla obtuvo 1,359,610 Votos (41,38%) y Luis Zelaya 484,056 votos (14,73%). Incluso, otorgándole el beneficio de la duda a JOH, que por cierto no se lo damos, el margen de votos con el cual pretende ser proclamado ganador es tan pequeño (52,445 votos), que viéndolo en perspectiva podemos afirmar que tiene a más de la mitad del país en su contra, porque el voto para Luis Zelaya también fue voto anti JOH. Esta polarización política es la base de la crisis política que tiende alargarse en el tiempo con resultados imprevisibles.

El escandaloso fraude montado por el Partido Nacional, pasa desde la compra de representantes de los otros partidos llamados “bonsái”, con las cuales al ponerse de acuerdo llenaron las urnas con votos para JOH, o bien adulteraban las actas de resultados finales, cambiaron urnas cuando estas eran trasladadas por el Ejército de regreso al TSE, etc, hasta la manipulación descarada del sistema de transmisión de datos. Se habla incluso de manoseo de urnas dentro de las mismas bodegas donde mantienen las urnas con los votos y actas de cierre. Todas estas denuncias y señalamientos han sido corroboradas por Marcos Ramiro Lobos, magistrado suplente del TSE.

El fenómeno electoral a favor de Nasralla sobrepasó toda esta maquinaria fraudulenta montada por el PN desde el mismo TSE, pero aun así no le permitió, según los datos desde el mismo TSE, obtener una mayoría arrasadora, incuestionable, de esta manera JOH y el Partido Nacional tuvieron la oportunidad de revertir los resultados y consumar un fraude electoral.

VII.-

Como hemos señalado, el fenómeno electoral anti JOH se produjo solo a nivel de la votación presidencial. Al haber finalizado la revisión de todas las MER, el TSE confirma (lamentablemente son los únicos datos que existen) que el Partido Nacional obtuvo la mayoría relativa dentro del Congreso Nacional con 61 diputados (47,66%), LIBRE obtuvo 30 diputados (23,44%) y el PL obtuvo 26 diputados (20,31%). Los partidos minoritarios, marionetas de JOH, suman 11 diputaciones.

A nivel de municipalidades, el Partido Nacional obtuvo 172 alcaldías (57,72%), el Partido Liberal obtuvo 90 alcaldías (30,2%), y el partido LIBRE quedó en un tercer lugar con 31 alcaldías (10,4%). Los partidos minoritarios suman 5 alcaldías.

Estos resultados reflejan que los aparatos electorales clientelistas del Partido Nacional y el Partido Liberal tienen todavía control sobre los territorios –fortalecidos con los programas clientelistas como la bolsa solidaria, bono 10,000, bono tecnológico, con chamba vivís mejor, etc.-, y que el fenómeno electoral era fundamentalmente contra la reelección de JOH.

VIII.-

Lo que no esperaban JOH y el Partido Nacional era la repuesta de las masas: se produjo un verdadero estallido social. Ante la incertidumbre y al observar que efectivamente se estaba produciendo una manipulación del verdadero resultado electoral, las masas salieron espontáneamente a las calles a defender lo que consideraban era una victoria contra la reelección. Es importante recalcar que mas que simpatías hacia Nasralla, que efectivamente existen, lo que predomina es un sentimiento contra la reelección de JOH.

Mientras Mel Zelaya y el partido LIBRE guardaban silencio esperando los resultados que nunca serían publicados, los días 30 de noviembre, 1 y 2 de diciembre las masas tomaron la iniciativa y salieron a las calles, a tomarse los puentes, carreteras, caminos, entradas principales de los barrios, en fin, a protestar contra el fraude electoral. Como todo movimiento espontaneo, era anárquico, sin conducción ni fines establecidos, pero reflejaba la resurrección del movimiento de masas que había sido derrotado después de la firma del Acuerdo de Cartagenadel año 2011. Era una semi insurrección popular. El 1 de noviembre, el gobierno infiltró las movilizaciones e incitó a provocar el saqueo de diversos centros comerciales en las principales ciudades del país; San Pedro Sula y Tegucigalpa, fue evidente observar que en ningún momento hubo el intento por detener los saqueos ni reprimir a los saqueadores por parte de los militares y policías, estos hechos le dieron la excusa perfecta al gobierno para dar una repuesta brutal: represión y toque de queda. El resultado de la represión fue más de una decena de muertos y más de un centenar de detenidos.

Los saqueos fueron en realidad actos aislados, magnificados por los grandes medios de comunicación. Estos saqueos fueron provocados, en su mayoría, por infiltrados que incitaron a esa gran población marginal que vive en la miseria. El hecho que fuera un operativo preparado por los órganos de inteligencia del régimen no evitó que reflejaran la rabia acumulada de grandes sectores sociales que han sido marginados por el neoliberalismo. Pero también reflejaron que, ante la falta de conducción revolucionaria, los elementos lúmpenes de los barrios marginales tomaron el control e impusieron sus propios métodos, así quedó demostrado con la toma y control de las calles en todo el país. En algunos barrios de ciudades como Tegucigalpa y San Pedro Sula, las maras o pandillas se sumaron a la lucha y mantuvieron el control sobre esos territorios.

En las principales ciudades prevalecieron las manifestaciones, y en los pueblos y ciudades del interior prevalecieron las tomas y bloqueos de carreteras. El domingo 3 de diciembre se produjeron dos enormes manifestaciones de protesta en Tegucigalpa y San Pedro Sula, también las hubo en otras ciudades del país como El Progreso, Copán, Santa Bárbara, Tocoa en el departamento de Colón, Choluteca o en el departamento de Lempira, lugar de origen de JOH. Es de señalar que en ciudades como El Progreso, Tocoa o La Lima se han dado fuertes enfrentamientos, donde los manifestantes destruyron las famosas casetas de peaje.

En las tomas y piquetes es visiblemente notorio la participación de los estudiantes universitarios, los mismos que pasaron los últimos tres años luchando contra la rectora Julita Castellanos, la réplica de JOH al interior de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH).

IX.-

La resurrección del movimiento de masas produjo una crisis y división dentro de la Policía Nacional. Una de las unidades del batallón de Cobras, comandos elites para reprimir al pueblo, al comprender la magnitud del movimiento social de protesta, se negó a salir a reprimir a las masas. Otros cuerpos de la Policía se le sumaron. De pronto, una parte del aparato represivo estaba paralizado.

En este fenómeno de ruptura de la disciplina en la Policía intervinieron dos factores. El primero, el mas importante, es la presión del movimiento de masas. No es lo mismo reprimir un grupo de estudiantes de la UNAH, que reprimir miles de personas en todas las ciudades y pueblos de Honduras. Pero también hay otro factor no menos importante: los viejos cuerpos de la Policía están en conflicto con el gobierno de JOH, que ha creado nuevos cuerpos policiales, como la Policía Militar del Orden Público (P. M.O. P), al mismo tiempo que ha tenido que impulsar una política de depuración que golpea a los altos mandos y al cuerpo de oficiales de la vieja y corrupta Policía Nacional.

En la rebelión de un sector de la Policía, se mezclaron demandas propias, como salarios y aguinaldo, pero también los factores que hemos señalado anteriormente. Si bien es cierto debemos impulsar una política que rompa el control de la oficialidad sobre los elementos de base (asambleas y elección democrática de la oficialidad, etc), tampoco debemos fomentar ilusiones en una institución como la Policía Nacional, cuya naturaleza siempre será represiva, hasta que sea disuelta por acción del movimiento de masas, se debe recordar que en el 2009 cuando el golpe de Estado y cuando aún no existía la P.M.O.P. sucedió la misma situación; la Policía Nacional se acuarteló para exigir una mejora salarial, en ese entonces Michelleti inmediatamente complació las peticiones de los policías y éstos, nuevamente saltaron a reprimir al pueblo.

X.-

El gran ausente de estas movilizaciones de protesta son los trabajadores organizados. Esto no es casual. Después de la derrota de la lucha contra el golpe de Estado, las organizaciones sindicales perdieron todas sus conquistas, fueron anulados los Estatutos, provocando una enorme desorganización y desmoralización de las organizaciones sindicales. En este retroceso influyen las direcciones que, lejos de organizar la resistencia obrera, se pasan de traje entero al campo patronal, debilitando aún más a los sindicatos. La clase obrera industrial o maquilera, permanece aún dormida. Es de señalar que las direcciones siguen siendo las mismas desde hace décadas, o en su defecto, son los herederos de los anteriores dirigentes.

Los únicos sectores que han salido a pelear contra las políticas económicas del gobierno de JOH, han sido un sector de los trabajadores públicos, especialmente del sector salud (enfermeras y médicos), y los estudiantes universitarios de la UNAH. El único sector que estaba luchando bajo el panorama adverso de las elecciones fueron los médicos, los que por cierto se anotaron una victoria parcial.

Lo que ha prevalecido en las movilizaciones de protesta son los sectores populares, las barriadas, y por eso tenemos una movilización con una fuerza explosiva, porque estos sectores son tradicionalmente espontáneos y desorganizados.

XI.-

Las masas han salido a defender el voto a su manera, sin ninguna orientación del partido LIBRE. Hasta que se calmó la semi insurrección del 1, 2 y 3 de diciembre, el partido LIBRE llamó a organizar una marcha nacional y un paro nacional, pero en diferentes momentos. Con ello, desaprovecharon la coyuntura especial creada con el paro espontáneo desde las bases.

La conducción de Mel Zelaya, Nasralla y el partido LIBRE ha sido errática. O no esperaban una victoria electoral o fueron rebasados por la situación creada con el fraude electoral. LIBRE primero exigió el recuento de 1000 mesas electorales, después el recuento de 5,000 mesas electorales, después Nasralla llamó a la anulación de las votaciones, lo cual es acertado, pero después cambió el discurso y exigió que se le proclamase candidato ganador, y así sucesivamente.

La situación se agrava en la medida en que Mel Zelaya y el partido LIBRE no cuestionan el conjunto de los resultados electorales a nivel de diputados y alcaldes. De las 125 impugnaciones existentes ante el TSE, LIBRE presentó solamente 10 impugnaciones para diputados y 14 a nivel de alcaldes, aceptando parcialmente los resultados de estas dos elecciones. Y aunque ha impugnado los resultados de la elección presidencial, mientras no presente las actas en su poder, donde se demuestre que el Partido Nacional cambió los datos, es casi seguro que la impugnación será rechazada.

El problema es que el partido LIBRE acepta parcialmente los resultados y no ha tenido una política clara desde el inicio, para luchar contra el fraude electoral, exigiendo la nulidad de las elecciones y la convocatoria de un nuevo proceso electoral. Mientras las bases que luchan contra la reelección de JOH convocaron a un Paro Cívico Nacional el día lunes 11 de diciembre, la dirección de la Alianza de Oposición contra la Dictadura se ha visto muy tímida ante la participación de la militancia y por eso no es de extrañar que la participación de las masas fue mínima, porque ya se había desaprovechado la oportunidad inmediatamente después de las elecciones.

El mismo Manuel Zelaya escribió una carta pública donde le planteó a Salvador Nasralla que sea él el que tome las decisiones a seguir en esta lucha, que le dejaba la vía libre para que asuma toda la responsabilidad. Por todos es conocidos que Nasralla obedece a su carácter burgués y que hará todo lo posible por no movilizar. De hecho, pareciera que las grandes movilizaciones de los días 3 y 10 de diciembre donde se han caminado muchos kilómetros, fueran con el propósito de que las personas no regresen.

Cada día de incertidumbre que pasa, va penetrando en la conciencia de las masas la idea que el fraude es irreversible y que ya nada puede hacerse. Ya el discurso no es que ganó Nasralla sino más bien que el fraude se impuso.

XII.-

Toda la estrategia de Mel Zelaya y la cúpula del partido LIBRE ha sido denunciar ante los observadores internacionales de la Organización de Estados Americanos (OEA) y de la Unión Europea (UE), las manipulaciones del Partido Nacional y la complacencia del TSE. Han sito tan burdas las maquinaciones del fraude electoral, que estos observadores hicieron críticas al conteo de votos y transmisión de datos, creando la falsa expectativa que terminarían bridando un informe de condena al fraude electoral.

Pero esto es pedir peras al olmo. Estos observadores tienen la misión de bendecir la reelección de JOH. Todas las observaciones criticas que han hecho tienen el objetivo de corregir en la marcha de los acontecimientos las anomalías evidentes, para después concluir que se han superado los problemas, y que el proceso ha sido transparente. La intervención abierta y descarada de funcionarios de la embajada norteamericana en Honduras, reclamando que el TSE se pronuncie de manera definitiva, demuestran una vez que el imperialismo norteamericano y europeo temen profundamente el significado de esa inesperada votación a favor de Nasralla, porque en los hechos refleja un profundo odio de las masas populares al sistema político sostenido por ambos imperialismos.

XIII.-

El Partido Socialista Centroamericano (PSOCA) no se cansará de insistir que el único camino posible para superar el actual estancamiento de la lucha contra el fraude electoral, no es pedir al TSE parcializado el recuento de todos los votos, actas y cuadernillos, como ha hecho Mel Zelaya y la conducción de LIBRE, sino exigir la nulidad total de las elecciones del pasado 26 de noviembre, para convocar a un nuevo proceso electoral.

El estallido espontaneo de masas de finales de noviembre, y la lucha que todavía sigue en las calles, ciudades y pueblos, debe centralizarse en un gran paro nacional. Emplazamos a Mel Zelaya y al partido LIBRE que convoque a todos los sindicatos y organizaciones populares para realizar este paro nacional, pero no como lo ha hecho: montando escaramuzas, movilizando y desmovilizando, con el claro objetivo de mostrar arraigo social, pero para negociar con el gobierno. De lo contrario, el TSE aprovechará los aires navideños para proclamar fraudulentamente a JOH como presidente reelecto. Incluso, aunque lo haga, siempre debemos convocar a este paro nacional, porque solo el movimiento de masas en las calles podrá evitar que le pongan nuevamente la banda presidencial a JOH.

 

Centroamerica, 14 de diciembre del 2017

 

Secretariado Ejecutivo Centroamericano (SECA)

Partido Socialista Centroamericano (PSOCA)

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