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VI Congreso del PSOL: una batalla que necesita seguir

 Informe del MÊS/PSOL

En los días 2 3 de diciembre ocurrió lo VI Congreso del PSOL para definir la orientación política, la táctica electoral y la elección de la nueva dirección partidaria.

Lo VI Congreso del PSOL aconteció cuando estamos entrando en el año de la elección presidencial más imprevisible desde 1989 en el hito de una crisis nacional, económica, social y política, cuando el pueblo no confía en el actual régimen, no cree en sus instituciones fundamentales ni en el gobierno y mucho menos en el Parlamento.

Al mismo tiempo, los combatientes sociales no consiguen presentar por su propia fuerza una salida la esta crisis. Delante de eso, Temer avanza con medidas regresivas (Reforma Laboral, PEC del Techo de los Costas, una anti-reforma Política y aún busca aprobar a Reforma de la Seguridad) sin que haya un polo que pueda efectivamente afrontarlo e imponer derrotas al gobierno.

Eso ocurre por la falta de una acción decidida de nuestra clase, donde la política de las viejas direcciones – políticas y sindicales – también explica la ausencia de reacción de la mayoría del pueblo. En particular la del propio Lula, cuya estrategia es dejar pasar el ajuste y presentarse como alternativa en 2018, prefiriendo que Temer haga el trabajo sucio.

La inercia social motivada por el grande acuerdo entre los partidos de la casta y las direcciones de las centrales – que a más de esto acaban de recibir 500 millones para levantar la paralización del día 05/12 – llevó a una aprobación relativamente fácil de la reforma laboral y a lo mantenimiento del gobierno Temer.

A pesar de no haber sido derribado, la popularidad del gobierno continúa muy baja y no tiende a salir de allí. Su desgaste es tan poderoso y el régimen político tan incapaz de producir expectativas de mejorías, que las dos candidaturas que se fortalecen son a de Lula y a de Bolsonaro.

Ambas expresan la brutal crisis de representatividad actual. Al final, Lula tendría que ser ya en la apariencia expresión de lo que es en la esencia: un líder de masas de la pasado, incapaz de proyectar una nueva perspectiva para el porvenir del país. Pero no. Su apariencia es de quien insista en ser el jefe de un bloque de fuerzas políticas y sociales que él lideró, a pesar de no ser más una alternativa democrática y de los trabajadores. Se trata de afirmarse como tal y tiene el apoyo pasivo, electoral, de un importante sector del pueblo. La política compensatoria de sus dos gobiernos atrae sectores de masas más pobres, en especial en el Nordeste, y también canalizar la intención de voto de parcelas de la juventud más crítica, enfrentada con el gobierno Temer, sectores intelectuales, campesinos y clases trabajadoras urbanas donde el PT todavía existe, aunque esté en el menor nivel de su historia.

Bolsonaro por su vez trata de capitalizar una base de masas anti-régimen democrático burgués, particularmente los sectores más desesperados de las clases medias bajas, de sectores populares más desclasados decepcionados con el PT, una parcela de la cual pasó a odiar el pietismo y por obvio está apartada también de los partidos tradicionales de la burguesía y quiere que la crisis de paso a un orden reaccionario. Uno de los dichos más populares de Bolssonaro es: “Bandido bueno es bandido muerto”.

La polarización entre estos dos nombres comprueba que hay un cuadro de interregno, una característica nacional y de este período histórico en el país, donde el viejo ya murió y el nuevo no nació. Son estos períodos típicos de aparecimiento de fenómenos mórbidos, como decía Gramsci. En el caso de Brasil líderes de la pasado, incapaces de crear alternativas siguen vivos y aparecen fuerzas reaccionarias como novedades.

Sin embargo, el PSOL es el partido que despunta como una posibilidad real de una política de emancipación, capaz de postularse como alternativa, o como un polo de masas que fortaleza una perspectiva democrática y popular y aunque más difícil, una perspectiva anticapitalista.

La fuerza del partido fue expresada en las elecciones municipales del 2016 donde en muchas ciudades el partido contendió con el PT el lugar de fuerza más importante del llamado campo genérico de la izquierda. Y la situación más avanzada fue y es  Rio de Janeiro, donde el PSOL se desarrolla superando al PT y donde nuestro partido tiene influencia de masas y ser la alternativa contra el régimen actual y contra la extrema-derecha. Sin embargo, en el Congreso del partido siguió sin dar pasos para presentar el PSOL como polo nacional.

Si el PSOL está con dificultades también la burguesía brasileña no tiene su política electoral resuelta. La burguesía aunque esté razonablemente unificada en la defensa de medidas de ajuste económico, encuentra una enorme dificultad de encontrar un candidato con peso electoral que durante la campaña no dinamite el discurso favorable a las medidas aplicadas y que una vez en el gobierno dé continuidad con capacidad política de ejecución.

El escenario electoral sigue inestable y la propia candidatura de Lula tiene grandes chances de ser impugnado a pesar de que su nombre irá a polarizar a contiende electoral de cualquier forma.

Eso dificulta la elaboración táctica del PSOL, en especial como consecuencia que el partido abdicó de tener una lucha contra la corrupción, despegándose de esa manera claramente del lulismo.

A pesar de estas dificultades y de la oportunidad perdida de tener una orientación para presentarse claramente en el plano nacional como un partido capaz de movilizar contra los planes de ajuste de la burguesía y de postularse como partido de combate sin tregua a los esquemas de corrupción que marcaron los gobiernos del PMDB, PT y PSDB y sus aliados, el PSOL sigue siendo el partido con más condiciones para llenar el espacio de izquierda.

Este capital político se debe porque fue fundado contestando el curso social liberal del gobierno de Lula; por la participación independiente en las elecciones; por la combatividad de la militancia y por la acción de los parlamentarios del PSOL. Es notorio que el discurso de la bancada federal, sobre todo de Chico Alencar, tuvo un gran destaque porque actuaba y se pronunciaba fuertemente a favor de la Lavajato, línea que no era la de los discursos del campo de la US, mayoría en la dirección.

El partido ha ocupado espacio, y tal espacio existe en algunos sectores – en la juventud, en la clase trabajadora – y ha aumentado. Ha aumentado también por el protagonismo mayor en la comunidad LGBT, en el movimiento de mujeres y el movimiento negro. El PSOL es el único partido brasileño que puede responder a la necesidad de construcción de una alternativa, a pesar de que el Congreso no lo hizo.

La composición del VI Congreso del PSOL 

El Congreso contó con la presencia de 380 comisarios electos, representando aproximadamente 27 mil afiliados reunidos en las plenarias de base. El congreso reveló una composición con peso significativo del movimiento feminista y LGBT y con presencia creciente del movimiento negro, y de los pueblos indígenas. Es significativo que las sectoriales partidarias hayan tenido importante representatividad y que puedan seguir avanzando, con el apoyo del partido. Aún falta unidad y articulación mayor en la intervención, pero hay un acúmulo razonable para dar cuenta de este desafío.

Por otro lado, el punto débil sigue siendo el movimiento obrero. La inserción del partido es débil en las grandes fábricas y en los batallones del proletariado. Tenemos presencia obrera en algunos lugares entre los profesores, trabajadores del Metro, Petroquímicos sin ser una presencia importante en el congreso. La diversidad de movimientos es extremadamente positiva, muestra el dinamismo del PSOL entre estos sectores y la posibilidad del partido de consolidarse como principal herramienta entre ellos. Al mismo tiempo, no podemos perder de vista la urgencia del partido estrechar su relación con la lucha de los trabajadores para que el PSOL sea el partido capaz de ofrecer una alternativa anticapitalista que cuestione estratégicamente el régimen de propiedad privado de medios de producción. Ni aun podrá si estructurar como un partido capaz de asumir la movilización de masas como su orientación política central.

Representación distorsionada

A pesar del número de reunidos significativo y de la diversidad de la composición, el Congreso tuvo una representación distorsionada por el peso desproporcional de la delegación del Estado de Amapá. Éste estado eligió casi la misma cantidad de delegados que Rio de Janeiro.  En Rio, el PSOL ha alcanzado una fuerza electoral de masas debido a su inserción social y el peso de sus figuras públicas. En Amapá, los principales dirigentes del PSOL se fueron hace tres años para la Red de Marina Silva y gobiernan la capital del estado con el DEM, un partido burgués de derecha. Este ayuntamiento tiene secretarios acusados de tener relaciones de esclavismo y que apoyan al derechista Bolsonaro. El PSOL de Macapá (capital del estado de Amapá) está dentro de este esquema con cuatro secretarios en el gobierno y con indicativo de apoyo al DEM como candidato a gobernador del Estado. El alto número de delegados de ese estado por la Unidad Socialista se explica por el uso de ese aparato municipal. Por eso también no podemos decir que la totalidad de los votos computados son de hecho militantes que participaron del Congreso de forma consciente y activa de la política del partido. Por eso la representación fue distorsionada y por eso Unidad Socialista tuvo la mayoría.

Del punto de vista de la respuesta política el Congreso no estuvo a la altura de las necesidades actuales al no apuntar un plan de luchas y una estrategia para unir la resistencia a las medidas anti obreras del gobierno a la construcción de un polo alternativo en el país.

En este Congreso, lamentablemente el PSOL renunció de definir un nombre para a contiende presidencial. Esta decisión fue postergada, ahora para una conferencia electoral bien más restricta que el Congreso. Tampoco fue eje el debate de las medidas económicas, y el balance de la experiencia de los gobiernos petistas.

En el terreno de las elecciones, la mayoría optó por no tener una posición decidida favorable a la lucha contra la corrupción, diferente de la posición adoptada por Luciana Genro y el MES. Un sector importante del núcleo dirigido por Unidad Socialista se opuso al Lavajato, siendo este el calcañar de Aquiles del gobierno Temer y de los principales partidos del orden. Pero, por el hecho de la dirección del PSOL no se disponer a integrar la lucha contra la corrupción nuestro partido sufrió una profunda parálisis política en los últimos meses lo que dejo el campo libre para Lula, sacando el espacio del PSOL. Y esto permite también que Bolsonaro capitalice por la derecha la indignación justa del pueblo contra aquéllos que roban sus riquezas. Lamentablemente, hoy Bolsonaro es la representación (de derecha) más fuerte de un sentimiento “anti-sistema”. Así, él también saca espacio del PSOL, que se recusa a presentar una línea radical contra la casta política y la corrupción. El PSOL no puede ceder a Lula si quiere hasta mismo luchar de modo firme contra el PMDB.

Esas ausencias son expresiones de opciones políticas del sector que actualmente tiene la mayoría en el partido. Hasta pocos días antes del Congreso el nombre de Luciana Genro estaba a disposición del partido. Luciana era objetivamente el nombre con mayor fuerza, por su representatividad y por l acumulación en su campaña presidencial en 2014. Desgraciadamente su nombre es rechazado por la US por su política firma ante la corrupción.

A pesar de estos problemas políticos el PSOL sigue se desarrollando como un partido diferenciado y capaz de defender derechos. Sin embargo, por los errores políticos cometidos en el período anterior, sobre todo minimizar la importancia de la lucha contra la corrupción, el partido no figura por el momento como una alternativa de peso para la contiende presidencial.

La lucha por un PSOL que sea alternativa sigue

El Congreso votó por decidir en febrero el nombre del candidato presidencial, en la expectativa de una definición de Guilherme Boulos que no se ha decidido todavía a serlo. Sostuvimos que el PSOL debería tenerlo lo que no significa desmerecer la posible candidatura de Boulos.  Estar sin candidato ahora debilita al partido y abre más campo para la derecha y el petismo. Si Boulos si decidera a ser candidato,, en ese caso el PSOL tendría todas las condiciones de hacer una evaluación y decidir que hacer ante ello. Pero quedar ahora sin candidato significa seguir en el vacío.

Nuestra corriente considera que Boulos puede ser una candidatura que aporte para el crecimiento del PSOL y su construcción como un pulo alternativo. se trata de un dirigente genuino del movimiento social. Tiene a su favor el hecho de ser liderazgo de luchas sociales, lo que traduce un punto programático fundamental nuestro: a concibe de la movilización social como eje de la política y este no es un acuerdo menor. Ya que uno de los mayores riesgos del PSOL es cristalizarse como un partido electoralista, cuya estrategia se asiente en la lucha por elegir parlamentarios, abandonando la necesidad estratégica de ser un partido de lucha de clases.

El mérito de Boulos es tratar de sacar conclusiones de la necesidad de la movilización social estar en el puesto de comando de la política. La cuestión es que el programa no se condensa a eso. Es necesario contar con un programa de ruptura con este régimen acabado que plantee medidas de combate a la gran burguesía. Nuestro esfuerzo es de discusión sobre el programa. Hay cuestiones en la cual tenemos diferencias y debemos buscar el máximo de aproximación, tratando de que Boulosse aproxime al máximo del discurso y de las posiciones que Chico Alencar expresó en el Congreso Nacional y que garantizó mucho éxito de la bancada federal del PSOL, tan reivindicada por todos. En otros puntos somos conscientes de que podemos tener identidad. Es el caso de la lucha contra el PMDB y los partidos que compusieron en su momento el gobierno del PT, el combate contra los privilegios y el poder del capital financiero.

Defendemos la apertura de un debate programático radical y abierto, incluyendo también Boulos. Debemos ser parte de la articulación para ordenar el debate programático inmediatamente adentro del PSOL, en plena consulta a la base con seminarios e iniciativas que coloquen a batalla del programa en el orden del día.

La dirección del PSOL 

El hecho nuevo en la elección de la dirección del PSOL fue la disposición y la lucha de Freixo para ser presidente del partido. Marcelo Freixo mostró que quiere un PSOL activo, no una máquina burocrática sin vida y sin relación fuerte con la sociedad. En esta batalla apoyado por el Bloque de Izquierda. Sin embargo, a US insistió en un nombre de su corriente de mucho menos peso político social de Marcelo Freixo. De esta manera la dirección del PSOL sale menos representativa pero, por otro lado, las perspectivas de construcción de una alianza en el interior del partido para que el PSOL sea un partido más vinculado a los movimientos y las luchas se fortalecen.

La izquierda da vida al partido 

La lista mayoritaria obtuvo 207 votos, el Bloque de Izquierda 148 votos, en Insurgência e independientes de Rio (25 votos).

Este resultado muestra que el Bloque de Izquierda ha sido fundamental para el PSOL. A pesar de alguno u otro sector no apostar en el Bloque,  la dinámica que se impuso en el Congreso fue a de una batalla unificada alrededor de la política de izquierda.

Y a pesar de las distorsiones de Amapá, la izquierda tuvo peso en la dirección del partido y conquistó el segundo lugar en la dirección y puestos importantes para contener inclinaciones burocráticas. La construcción del Bloque, fue una victoria de nuestra política. A pesar de la aproximación de la Insurgência con la mayoría de la dirección alejándose del Bloque, el polo democrático y combativo tuvo cerca del 40% de los votos en el Congreso. Si consideramos que la distorsión de Amapá no hace parte de la vida real del PSOL,  podemos decir que la US es minoría en la base del partido.

El Congreso votó por unanimidad la entrada de lo MÁS como miembro pleno en el partido. Esta entrada fue fundamental, porque tiene grandes chances de fortalecer las fuerzas más vivas del PSOL, ligadas a la lucha de clases. Pese ciertas lecturas distintas de la realidad, el MAIS es una corriente que rompe con el sectarismo del PSTU y conserva experiencia en la lucha de clases, años de formación marxista y la cultura internacionalista Es la prueba (igual a lo que aconteció con la Izquierda Marxista) de que el PSOL es el polo capaz de reagrupar la izquierda después del colapso del PT.

El MES es una fuerza vital para el PSOL 

El papel del MES durante el pre-Congreso y el Congreso mostró que somos una fuerza vital, indispensable no solo para dar vida al partido, como con la grande responsabilidad de aportar mucho para corregir los actuales rumbos del PSOL. Este año el MES dio tres saltos significativos: nuestros nuevos mandatos nos permiten intervenir derechamente en la coyuntura local; entramos en el frente sindical; ampliamos nuestra capacidad de propaganda y editorial con las iniciativas de la Revista, del sitio y del libro Stalin por la editora Movimiento y el aporte en el Portal de la Izquierda. Debemos apostar en la relación dialéctica entre la construcción del MES y el fortalecimiento del PSOL y sus alas anticapitalistas y democráticas.

Una batalla de largo plazo 

Salimos del congreso conscientes de que la batalla está en pleno curso y que a largo plazo;  que debemos tanto fortalecer nuestras filas como ser generosos y democráticos con las organizaciones del campo revolucionario que correctamente depositan en el PSOL sus expectativas. Se trata de una batalla larga que depende de nosotros y de lo que las otras corrientes de la izquierda del PSOL hagan para seguir adelante.

Esta batalla no depende apenas de nosotros y sí, también, del curso de la lucha de clases. En este sentido apostamos en la reacción positiva del movimiento de masas, de lo cual somos parte de la construcción de una nueva dirección que nos permita fortalecer, enraizarnos más en el movimiento, y para tener la paciencia necesaria para no caer en la auto proclamación y en la lucha internista como eje.

Por el contrario, comprender cada vez más que la mejor forma de corregir los actuales rumbos político del PSOL y su régimen es interviniendo en la lucha de clases, avanzando en la inserción en el movimiento, en la formación política, en los politizando y ayudando a que los militantes del PSOL y las corrientes más afines lo sean también.

 

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