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21-D: Rajoy recibió un duro golpe, el PP se hundió… TRIUNFÓ EL INDEPENDENTISMO

Los ojos del mundo volvieron a fijarse sobre Cataluña, en este caso por el resultado de las elecciones en las que hubo una participación récord del 82%. Publicamos un primer balance y propuestas para intercambiar opiniones.

Desde Barcelona, Manel Pere Lecha

Hubo un resultado claro: ganó el bloque independentista conformado por JxCat, ERC y la CUP. Obtuvieron 70 escaños, 2 por encima de los 68 necesarios para alcanzar la mayoría absoluta en el Parlament. Incluso subieron en votos sacando más de 2 millones, lo cual ratifica claramente la votación del Referéndum. Así, los agrupamientos partidarios de la República Catalana están habilitados para conformar el Parlament y elegir President.

Hay otros dos datos que, aunque secundarios, deben ser mencionados. Votó el récord histórico del 82% del padrón con lo cual, muchos de los que asistieron esta vez y estaban en duda, optaron por el independentismo. Por otro lado, hay cerca de un millón de inmigrantes en condiciones de votar que son impedidos de hacerlo por el Estado Español, entre los cuales hay simpatías dominantes por la República. Este hecho habla de una base social movilizada superior a la que sufragó.

Como conclusión, hubo un triunfo del pueblo catalán, que se impuso contra viento y marea, tanto frente a los embates de Madrid como ante las agachadas de los dirigentes burgueses del proceso.

Duro golpe al gobierno, el régimen y el 155

Mariano Rajoy, el Rey y las instituciones del régimen franquista-monárquico del ’78 descargaron toda su batería reaccionaria para aplastar la autodeterminación de los catalanes, incluyendo las cargas de la Guardia Civil.

Luego del garrote impusieron su salida: las ilegítimas elecciones del 21-D. Creyeron que con un nuevo gobierno españolista volverían la situación a la “normalidad”, pero les salió el tiro por la culata. La receta Rajoy no funcionó y fracasó en el propio terreno que él mismo había forzado.

La política del 155, de la Constitución del ’78 y la monarquía besaron la lona. La intervención al Govern, los encarcelamientos de Oriol Junqueras y los Jordi, las causas contra el destituido presidente Carles Puigdemont, los consellers y otros independistas, fueron rechazadas en las urnas.

La expresión más clara fue la estrepitosa caída del PP que pasó de 11 a 4 escaños y ubicó a Xavier Albiol en el último lugar. Es una enorme derrota para el partido de gobierno que Rajoy asumió públicamente como propia.

El bloque constitucionalista de C’s, PP y PSC perdió la contienda. De sus integrantes sólo salió fortalecido Ciutadans que resultó la fuerza más votada. El PSC de Miguel Iceta subió apenas un escaño y no cubrió ni de lejos las expectativas que tenía planteadas. El PP pasó a la categoría “otra empresa que se retira de Cataluña”, en este caso por quiebra política.

Un párrafo aparte merece Catalunya en Comú-Podem que también sufrió un traspiéLa equivocada política de Pablo Iglesias y Ada Colau que llamó a “dar vuelta la página” y colocó un signo igual entre el 155 y la DUI, le hizo el juego a Rajoy. La dirigencia de Podemos en muchos casos está defraudando las esperanzas de cambio de sus seguidores asumiendo, incluso, posturas antidemocráticas con los que tienen opiniones distintas, como fue el caso de Dante Fachín.

 En definitiva, el 21-D se reafirmaron las Diadas, las huelgas del 3-O, del 8-N y fundamentalmente los resultados del 1-O por el Sí a la República. Los resultados muestran la profundidad del proceso popular y que hay una revolución democrática en curso.

Dos a la cabeza, pero enfrentados

En cuanto a las figuras hubo dos que se ubicaron en el pedestal: Carles Puigdemont e Inés Arrimadas.

En lo que significó un resultado inesperado, Puigdemont superó en votos y escaños a Junqueras (ERC), encabezando así el bloque independentista. Puigdemont es visto por un amplio sector como el presidente a restituir, por encima de su filiación al PDeCat, completamente diluida en la formación JxCat. En tanto que la CUP perdió 6 escaños en relación a la votación del 2015.

Estos movimientos al interior de las fuerzas por la República implican que se fortaleció el ala más institucional, que apuesta a consensuar con Rajoy por encima de apelar a fondo a la fuerza de la movilización.

La otra que salió muy bien parada es Inés Arrimadas, de Ciutadans. Salió primera y fue la más votada, obteniendo 36 escaños (11 más que en el 2015). Quitándole votos al PP y otros, C’s fue ungido como el principal representante del españolismo. Para ello contaron con la figura de una joven mujer y 2,5 millones de euros para instalar su campaña.

Se trata de un agrupamiento de derecha, con un nuevo formato publicitario, pero comprometido con el régimen del ’78 y las políticas de ajuste. En estos días basan su programa en la opresión del pueblo catalán, la eliminación de la autonomía en post del centralismo y “a por ellos”. En muchos casos, son más nacionalista que el propio PP.

No hay que magnificar este surgimiento, ya que es un partido que no gobierna municipios y no tiene conexión estructural con el territorio. Además, los votos de un amplio sector social se están demostrando oscilantes en cada votación. Tampoco hay que subestimarlo, ya que ganaron en Barcelona, en otras grandes ciudades y en las zonas industrializadas y aparecen como algo novedoso ante la vieja política.

Nuevo escenario

Es en este marco se plantea la asunción del Parlament, con plazo hasta el 23 de enero, y la posterior elección del President, todo lo cual abre varios interrogantes.

Puigdemont y los consellers dicen que quieren estar presentes en la constitución del Parlament y acudir al debate de la investidura presidencial. Al mismo tiempo pesa sobre ellos la orden de detención del Tribunal Supremo, que mantiene a Junqueras preso en Extremadura. Veremos que hace Puigdemont ya que viene actuando improvisada y sorpresivamente, pero debería volver para asumir su escaño, ya que la voluntad popular expresó el deseo de restituir el Govern.

Mariano Rajoy deberá convocar al pleno con límite hasta el 23 de enero. En el Parlament habrá 19 diputados electos imputados en causas por sedición y rebelión, y se duda que 8 de ellos puedan ejercer su derecho a voto. Puigdemont y 4 consellers exiliados podrían recibir sus actas de diputados, pero no ejercer su derecho a voto. Los encarcelados Junqueras y los Jordi dependerán de un permiso del juez.

Es un verdadero enredo jurídico y político de difícil negociación y resolución, que puede implicar distintas variantes para sostener la mayoría absoluta de 68 y controlar la Mesa del Parlament. Se augura un invierno con alta temperatura política.

Abajo el 155

Rajoy debería retroceder con el 155, pero hasta ahora no hay ningún elemento concreto que indique esa perspectiva. En su balance reconoció que les fue mal, pero siguen los procesos, rechazó una salida democrática y la convocatoria anticipada a elecciones generales. “España tiene un pollo de cojones”, Rajoy está en un pésimo momento, pero hace como si no pasara nada.

Grandes desafíos por delante

Es necesario retomar las movilizaciones masivas y las huelgas como método de reclamo, exigiendo: abajo el 155, libertad a los presos políticos, cese de las persecuciones, anulación de las causas y pleno reconocimiento a la República Catalana, en base a la autodeterminación expresada el 1-O y los resultados del 21-D.

Es evidente que habrá que dar una pelea en los barrios y en las fábricas, intentando ganar a más catalanes para el independentismo. Y fundamentalmente, extender puentes hacia el conjunto del movimiento obrero y popular español, que aún está lejos de expresar un apoyo contundente al pueblo catalán, salvando excepciones en el País Vasco y, en menor medida en el propio Estado Español.

El fortalecimiento y extensión de los CDR como organización democrática e independiente puede ser un gran espaldarazo a las tareas planteadas.

Partiendo del reconocimiento a la autodeterminación catalana hay necesidades democráticas y sociales que son comunes al pueblo trabajador ibérico. Es necesario entrelazarlas en un programa y acciones comunes. Por ejemplo: terminar con la precarización laboral que quita conquistas históricas, lograr pleno empleo con mejores salarios, frenar los despidos y el deterioro del nivel de vida.

La República tiene que empezar a sentar sus bases iniciando el proceso de Asamblea Constituyente, Libre y Soberana, para debatir y decidir si la crisis política y económica recaerá sobre las espaldas de los trabajadores y el pueblo o si la tienen que pagar los ricos, los gobernantes corruptos y las grandes patronales que la generaron. Sí realmente se quiere implementar la República, hay que preparar al pueblo para responder política y organizativamente a los ataques del poder central.

Para pelear por estas tareas es necesario construir un nuevo partido de izquierda, revolucionario y socialista tanto en Cataluña como en el Estado Español, que realice un llamado amplio a la unidad de todos los sectores de izquierda y progresistas consecuentes.

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