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A pesar del restablecimiento de la rutina de abastecimiento de las ciudades, con la vuelta a la normalidad de los transportes y de las gasolineras, el gobierno acabó tan debilitado que es incapaz de responder con cualquier iniciativa. Los desdoblamientos de la reciente ola especulativa causaron la caída de la Bolsa. La “cuenta” de la reducción del precio del diesel aún no ha cerrado. Hay reclamación de los sectores industriales y ruralistas por los precios de fletes. El nuevo presidente de Petrobras, Ivan Monteiro, hizo declaraciones ambiguas sobre la periodicidad de los reajustes de los combustibles y una hipotética nueva política de precios.

La “tempestad perfecta” contra la cuadrilla que dirige el Planalto se completa con el avance de las investigaciones de corrupción: fue autorizada por Edson Fachin la quiebra de los sigilos de los dos puestos-tenientes del presidente, Eliseo Padilha y Moreira Franco. El caso de la reforma de la casa bancada por el “coronel amigo”, João Baptista Lima Filho, sigue dando lo que hablar. En esa semana, el arquitecto Diogo de Freitas, responsable de la obra en la casa de la hija de Temer, Maristela, reveló en testimonio a la PF que Lima intercedió a favor de su amigo Michel y realizó pagos de la reforma. El gobierno emitió una nota defensiva y confusa.

La encuesta Datafolha, por su parte, brindó a Temer con un nuevo récord de impopularidad: el 82% de la población considera al gobierno malo o pésimo. Sólo el 3% de los encuestados apunta al gobierno Temer como bueno o óptimo. Temer intenta equilibrarse para llegar hasta el final del mandato. A pesar de ser sólo seis meses, la posición de Temer es muy inestable. Ya se especula en la prensa acerca de la posibilidad de presentar una nueva denuncia al Congreso. La falta de alternativa asusta a la burguesía y por ello se convierte en el principal garante del gobierno.

La Copa del Mundo se acerca y el clima de incertidumbre persiste. Todos los índices económicos se deterioraron en las últimas semanas, desmintiendo el discurso oficial. Las estimaciones del PIB para 2018 se redujo al 2% o menos. Ya hay analistas que dudan incluso de este índice rebajado y hablan en otro año de estancamiento. Sobre la inflación, a su vez, ya hay percepción de que deberá quedar más alta de lo que los analistas estimaron a principios de año.

Varios factores necesitan ser analizados para discutir la naturaleza de la actual crisis. La situación internacional no es nada alentadora. Los datos del desempleo no mejoran. Crece el trabajo precario, suben los precios, los cortes en las áreas sociales son sentidos dramáticamente … Temer entrega más y más el patrimonio nacional, como lo hizo con los campos de pre-sal, como está luchando para entregar a Eletrobrás y cuatro de las principales refinerías del mismo, país. Brasil está siendo desmontado.

Turbulencias en los mercados

Las crisis política y económica se retroalimentan. Los datos de la semana indicaron caída en las bolsas, carrera por el dólar y devaluación del real. Con el gobierno débil demasiado para garantizar la intervención en la regularización de los precios después de la crisis aguda causada por la rebelión de los camioneros, la crisis se vincula a elementos externos a la conducción de la política económica local. El presidente del BC, Ilan Goldfjan, fue a la prensa tranquilizar a los inversores tras la turbulencia de la semana.

Para socorrer los mercados, el Banco Central destinó miles de millones en dinero público para controlar el dólar. Más de 20.000 millones de reservas de divisas se utilizaron la semana pasada para “resguardar” la economía de la vulnerabilidad externa. El FMI se solidarizó con la política económica del gobierno.

Algunos factores externos cuentan para intensificar la crisis: la amenaza de una guerra comercial y las fluctuaciones del precio del petróleo, motivadas por la inestabilidad de los movimientos de Trump y de Estados Unidos; los efectos de la devaluación del peso mexicano, con las incertidumbres de la renovación del tratado del NAFTA; y los desdoblamientos de la crisis argentina. El alza acompaña la voracidad de inversores que apuestan por la devaluación de la moneda brasileña, apostando por la “quiebra” de la economía para ganar más con la especulación.

Octubre distante

Si el escenario económico no es alentador, el ambiente político está marcado por las incertidumbres. La nueva encuesta Datafolha de 10/06 marca tendencias iniciales y muchas variables en abierto. El rechazo prácticamente unánime a un candidato apoyado por Temer demuestra el agotamiento de su gobierno. Meirelles, su candidato, no llega al 1% de las intenciones de voto: el fracaso de la bandera “reformista” del gobierno.

Hay el crecimiento de la tendencia al “voto bronca”. Las elecciones extemporáneas del estado de Tocantins, por ejemplo, apuntan en esa dirección: casi la mitad de los electores no fue a las urnas. Por lo demás, Lula sigue liderando todos los escenarios en que aparece. Bolsonaro mantiene su posición de principal antagonista del candidato del PT. Marina se postula como la heredera de las fuerzas del centro en un momento en que la derecha está contra la pared y explota la crisis tucana expresada en una candidatura de Alckmin con dificultades para crecer.

Ciro Gomes, por su parte, ha utilizado su retórica para lanzar en debates y entrevistas buenas baladas contra el neoliberalismo y el gobierno, al mismo tiempo, sin embargo, que agita con una composición con sectores de la burguesía industrial, teniendo como posible vice Benjamín Steinbruch , personificando una búsqueda de alianzas a la derecha que podrían incluir incluso el PP.

En ese escenario pantanoso, los representantes del “mercado” en la prensa insisten con lo que sería la “necesidad” del país: un candidato capaz de tener la legitimidad de las urnas para imponer el ajuste, con base en el mantenimiento del techo de gastos, la profundización de la reforma laboral y la reforma de la seguridad social.

El PSOL, que comienza a hacer eventos de sus pre candidias mayoritarias y proporcionadas, debe buscar una ubicación radicalmente distinta de esa. Además del combate a la casta política, el programa de la chapa Boulos y Guajajarara debe tocar problemas fundamentales del país, como la tasación de las grandes fortunas, la revocación incondicional de la reforma laboral y del “techo”, la auditoría de la deuda pública y un nuevo pacto fiscal en el país.

Con el Espíritu de Junio, disputar a la izquierda

En el mes en que se celebran 5 años de las jornadas que cambiaron el país, reforzamos nuestra inspiración en la lucha de junio y en su legado, apoyando las luchas y movilizaciones en curso. Pero también levantando un programa alternativo para el país. Nuestros precandidatos, de norte a sur de Brasil, están comprometidos con las banderas de lucha, de los trabajadores, de las mujeres, de la juventud, de la negritud.

“Impulsamos iniciativas como la de las mujeres del PSOL que convocan en su seminario nacional un acto en memoria el viernes 15 de junio en Río de Janeiro, para una vez más gritar:” ¿Quién mató y quién mandó matar a Marielle? ¡días de impunidad! ”

En el debate programático dentro del PSOL vamos a defender que el programa de Boulos y Guajajara incluya banderas históricas del Partido como la cuestión de la auditoría de la deuda.

Es necesario luchar y es posible vencer, con las campañas salariales, contra los ataques a los funcionarios públicos. Con la intransigencia de los de abajo y con la fuerza de la movilización, podemos luchar contra el alza de precios y colocar a Temer hacia afuera.

FUENTE: https://movimentorevista.com.br/2018/06/editorial-uma-crise-longe-do-fim/

TRADUCCIÓN: Charles Rosa

 

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