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La preciosa revolución popular de julio de 1979 conmemora su 39 aniversario en medio de una gran tragedia. El gobierno de Daniel Ortega (foto) y Rosário Murillo maniobra con la llamada “mesa de diálogo” para detener las manifestaciones populares, mientras utiliza fuerzas regulares y fuerzas paramilitares para reprimir y matar.

En el caso de las ciudades conocidas como bastiones de la revolución, Masaya y León, el gobierno aceleró el método del terror, la tortura, el secuestro y los asesinatos, como forma de sofocar los “tranques”, bloqueos de carretera que paralizó el país y tiene su epicentro en las ciudades conocidas como bastiones de la revolución, Masaya y León. A pesar de dolorido, diferentes sectores ya aceptan la idea de que Ortega / Murillo son una verdadera dictadura. Y una dictadura asesina. Manágua, antes ejemplo mundial de libertad y compromiso, con la gran revolución de 1979, es hoy símbolo de la opresión y del autoritarismo.

La revolución que encantó los corazones del mundo dejó profundas marcas, fuera de Nicaragua, incluso. La cultura pop fue marcada por la toma del poder en la insurrección de Managua y el derrocamiento de la familia Somoza. Fue una revolución en medio de un giro generacional, con el advenimiento mundial de nuevas formas de cultura como el punk rock.

En los años 80 y 90 en Porto Alegre cantó el estribillo de “Sandina”, de la banda Replicantes, donde la alusión era directa: “Mi chica fue a Managua / luchar por la revolución”. Los gauchos se inspiraron no sólo en la revolución del país centroamericano, pero también en el álbum más culto del The Clash, de nombre “Sandinista”, lanzado en diciembre de 1980. Es decir, el repertorio de la fuerza del pueblo nicaragüense conmovió al mundo y, generaciones de jóvenes. Sin hablar de otras formas de apreciación, como delegaciones para brigadas de solidaridad, libros, películas y reportajes.

La Managua de 2018 llora por sus muertos, también jóvenes, con poco o casi nada que perder. A la diferencia de Somoza, hoy el clan Ortega domina, desde su lujosa mansión, el conjunto del aparato de Estado y tiene a favor de sí el silencio de parte de la comunidad internacional. Y en una guerra, para no decir masacre, la cuestión de las noticias y de la sensibilidad de la “comunidad internacional” es decisiva.

Un gobierno con “licencia para matar”

En una entrevista reciente, el secretario de Relaciones Internacionales del FSLN, Jacinto Suarez, justificó así la represión.

“Aquí hubo una protesta, inventaron un muerto. En ese momento desencadenó otro efecto: los muertos, los muertos, los muertos. Hay muertos falsos y muertos verdaderos. Tenemos un montón de muertos de nuestro lado y del otro lado también. Estos manifestantes están armados y ustedes lo saben. Tal vez no los manifestantes, sino los que promueven los bloqueos de carretera. Ver, cuando entraron en Masaya hubo tres muertos porque resistieron y la policía respondió.

La justificación de la burocracia ortaguista es trágica. Sin embargo, es necesaria para garantizar el silencio cómplice de parte de las fuerzas que compone el Foro de San Pablo, invisibilizando los resultados y la naturaleza de la masacre en curso contra el pueblo.

Ortega se aferra el poder y promovió un baño de sangre el último fin de semana, de los días 7 y 8 de julio. A través de bandas paramilitares, fuertemente armadas, que desfilan en camionetas Hylux, arroja odio contra la rebeldía popular. Según fuentes cercanas a organismos de derechos humanos, sólo en dos ciudades, Jinotepe y Diriamba, 14 personas murieron, para detener los bloqueos y movilizaciones.

El jueves 12 de julio, está convocada una marcha nacional. El viernes 13 de julio se prepara una huelga general como forma de responder a la represión. El hecho es que el gobierno recuperó terreno, al desmontar los bloqueos de carretera, buscando aplastar con sangre la represión. Las negociaciones fajutas ayudan al gobierno a “respirar” ante la opinión pública, ganar tiempo y armar en sus subterráneos la persecución y la represión selectiva. El impasse de las semanas anteriores empieza a pesar contra los sectores en lucha, desorganizados y desarmados. Instalar el caos es la táctica orteguista para aplacar a los opositores internos y justificar sus medidas externamente, escudadas en posiciones de los sectores campistas de la izquierda y del centroizquierda internacional.

Las cifras impresionan. Son más de 300 muertos.

¡Romper el cerco del silencio!
Diversas voces se levantan en el mundo. A pesar del bloqueo de las corrientes del Foro de São Paulo, intelectuales y activistas del mundo cuestionan la política y los métodos de Ortega y la de la actual FSLN. Además del manifiesto que circula en las redes sociales con nombres de peso, la escritora colombiana Laura Restrepo ha organizado iniciativas en favor de la lucha democrática del pueblo nicaragüense. “La buena parte de la izquierda internacional y mundial mantuvo (y sigue manteniendo) el mismo silencio cómplice? ”

El cantante y compositor que hizo la canción que se convertiría en el himno de la revolución, Meijia Godoy, reescribió la celebre “Aguante Monimbó”, ahora en homenajes a los mártires recientes.

En Brasil, la versión en portugués del manifiesto comienza a circular. Diversos grupos de nicaragüenses han hecho debates y charlas para romper el silencio. En el marco del mandato del concejal Roberto Robaina, en un panel con la profesora universitaria Ana Mercedes Icaza y la socióloga Ana Marcela Sarria, en una brillante exposición sobre el contexto actual de Nicaragua y el terrorismo de estado.

En una batalla diaria el silencio se convierte en complicidad con el gobierno asesino de Ortega. Es necesario denunciar y hacer circular la solidaridad, exigiendo la ruptura inmediata de las relaciones diplomáticas con el gobierno de Nicaragua, así como ir a las calles, universidades, sindicatos, lugares de trabajo y estudio para poner en el centro del debate el proceso en curso.

Los sectores democráticos y la izquierda como un todo deben pronunciarse inmediatamente contra la represión. Los organismos y activistas de derechos humanos deben hacer lo mismo. ¡La Managua de julio de 2018 no puede quedarse sola!

 

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