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La crisis de los estados y la necesidad de una alternativa política

A poco más de dos meses de las elecciones, la falta de representatividad es uno de los pocos consensos nacionales. El gobierno no puede ver el aumento de su popularidad y los indicadores económicos no están ayudando. Se produjo un retroceso en el crecimiento y el consumo de las familias, así como un estancamiento en la recaudación de impuestos. El Fondo Monetario Internacional revisó a la baja la previsión de crecimiento de Brasil, cayendo del 2,3% a un minúsculo 1,8%. La Fundación Getulio Vargas, en un estudio reciente, predice que sólo en 2020 se podrá superar la recesión con la economía nacional recuperando el nivel del PIB en 2014.

El otro punto importante en común entre los analistas es la mayor imprevisibilidad. Nadie puede predecir el nombre del próximo presidente. Tampoco existen certezas sobre la salud macroeconómica del país. Los partidos tradicionales no pueden encontrar una estrategia para recuperar su credibilidad perdida, y los operadores del mercado están anunciando inseguridad en todas partes.

La temporada de convenciones partidarias está dando forma al paisaje. Bolsonaro, todavía aislado desde un punto de vista partidista, sigue haciendo campaña, buscando el apoyo de los sectores empresariales, así como planificando un frente ” interpartidario” para apoyarlo, a pesar de que las cumbres de sus partidos cerraron alianzas con otros partidos. La acción de la semana fue la definición de una amplia gama de partidos del “gran centro” – incluyendo DEM, Solidaridad, PR, PP y PRB – en apoyo a la candidatura de Geraldo Alckmin. Además de gran parte del tiempo televisivo (el candidato del PSDB tendrá más de cuatro minutos), la amplia gama de alianzas hace de Alckmin la principal apuesta de la burguesía para las elecciones de octubre. En el ámbito de la centroizquierda, Ciro, PCdoB, PSB y Lula discuten posibles alianzas en un marco de incertidumbre.

En el último editorial, nos centramos en el debate programático sobre la lucha contra el capital financiero y la deuda. Aquí queremos continuar el debate sobre el perfil electoral y el programa de los candidatos de izquierda, con énfasis en la grave crisis que viven los estados, así como las políticas para enfrentarla, ofreciendo una alternativa independiente.

Rio de Janeiro y Rio Grande do Sul: una realidad que se generaliza

Si Temer y el Congreso son responsables por desmantelar el país, los gobernadores estatales obedecen y aplican el ajuste como buenos discípulos. El “PEC 55”, votado en 2016 en el Congreso Nacional, impuso una congelación de los gastos con el “techo”. Antes, los recursos de la Unión ya estaban divididos de forma distorsionada, pero ahora el ajuste tiene un efecto en cascada. El gobierno central impone a los estados que sean aún más duros con el ajuste, chantajeando la deuda pública y diminuyendo los dispendios. Al mismo tiempo, impone condiciones tales como la destrucción de las previsiones del Estado, la congelación salarial y la venta de activos de propiedad estatal para cumplir los planes de “recuperación fiscal” aprobados por el Tesoro Nacional.

Los dos estados más afectados por esta realidad son Rio de Janeiro y Rio Grande do Sul. Estos son casos dramáticos que se generalizarán en todo el país. Ambos son laboratorios de las políticas del MDB y ambos tienen entre sus cuadros los escuderos más leales a Michel Temer: Eliseo Padilha y Moreira Franco. En estos estados, tenemos una política de ataque directo a los salarios de los servidores, con el método de parcelación casi todo el último período de gestión. En Rio de Janeiro, la empresa que presta servicios de distribución de agua, CEDAE, tuvo su venta autorizada. A su vez, el gobierno de RS aprobó el fin de las fundaciones estratégicas para el estado como FEE, Fepagro y la Radio y TV Cultura.

El PSOL tendrá a Roberto Robaina en la disputa entre el gobierno de Rio Grande do Sul y Tarcísio Motta, que ya era la gran novedad de las elecciones de 2014, en la disputa de Rio. El partido tendrá candidatos en más de 23 estados y en el Distrito Federal.

La realidad de los estados donde gobierna el PT – el principal partido de oposición a Temer – es similar al ajuste de los MDB y el PSDB. Piauí fue uno de los primeros estados en adherirse a la lógica fiscal de Temer. En Ceará, el gobierno es aliado del MDB de Eunício Oliveira. En Bahia, de Jaques Wagner y Rui Costa, promovieron un importante corte de gastos, con las universidades estatales como blanco. Y sin mencionar la política neoliberal del gobierno estatal más grande del estado de Minas Gerais, la de Fernando Pimentel en Minas Gerais, otro aliado del MDB, que parcela los salarios de los servidores y hace precarias las condiciones de trabajo de los educadores estatales.

Enfrentar el problema de la deuda en los estados

A finales de los años noventa, dos procesos se destacan en el contexto de las finanzas estatales, aumentando las pérdidas de la recaudación. Por un lado, la aprobación de la ley Kandir, que eximía a los productos primarios y no industrializados destinados a la exportación del ICMS. Por otro, la contracción de la deuda pública, con el establecimiento de intereses sobre los intereses, conduciendo a cifras exorbitantes e impagables. Esta fue la base del arreglo neoliberal para la crisis “federativa”.

Los gobiernos conservadores y los del PT no resolvieron tal contradicción. El ejemplo del RS es emblemático. En el período de 1998 a 2017, la proporción de la deuda con el gobierno federal aumentó del 77% al 86,6% de todas las deudas contractuales estatales (excluidas las deudas precarias), que ascendían a R$ 67.700 millones a finales del año pasado. Sólo Rio de Janeiro cerró el 2017 con una mayor relación deuda/ingresos (2,7 veces), según la Secretaría de Finanzas.

El gobierno del estado está negociando con la Unión la adhesión al Régimen de Recuperación Tributaria, instituido por la Ley Complementaria 159/2017. A cambio de una suspensión de tres años del pago de las parcelas de la deuda al gobierno federal, el programa requiere, entre otras medidas, la privatización de las empresas estatales (el estado quiere vender la CEEE, CRM y la Sulgás) y la reducción de los beneficios fiscales estatales por lo menos en un 10% anual.

El modelo de acumulación que estrangula los estados está llegando a sus límites. La próxima administración tendrá que ocuparse de este asunto. Tanto a nivel nacional como estatal, superar el modelo rentista que sigue dominando la economía y la política implica restringir y combatir el capital financiero.

¡Independencia y lucha! Los candidatos del PSOL deben formular un plan alternativo para los estados.

Un nuevo pacto federal es urgente y necesario. Es fundamental acompañar las luchas de los servidores del Estado para torcer el brazo de los gobiernos. Un plan alternativo para romper la asfixia de las reglas de la deuda y del capital financiero es la única manera de defender al Estado y pagar los salarios del servicio público sin atraso.

Los candidatos a gobernador del PSOL y sus aliados tienen responsabilidades. El más importante de ellos es establecer un programa que tenga como ejes la independencia – de los gobiernos, de las grandes empresas y de la casta política – y el llamamiento a la lucha, centrándose en la movilización de los propios trabajadores, las mujeres, los jóvenes y el pueblo en general.

La suspensión inmediata del pago de las deudas estatales, en sintonía con una auditoría de contratos y la imposición de un nuevo pacto federal, debería ocupar un lugar prioritario en nuestra agenda. La moratoria que un gobernador como Itamar Franco proclamó en 1999 es un ejemplo de que esto no es sólo una medida de la izquierda social. Exigir a los gobernadores de la oposición que la adopten es un paso más para llevar a cabo un programa antineoliberal en el país.

También es necesario proponer medidas para poner fin a las exenciones fiscales de los grandes capitalistas, castigando a los “evasores fiscales” y dejando clara la alteración en las prioridades de los estados. Debemos defender el funcionalismo público y sus movilizaciones para superar los programas demagógicos y sus ilusiones de que pueden curar la grave crisis financiera del capitalismo brasileño. Es necesario pensar en un modelo para salir de la esfera de la Ley Kandir. La revocación de las medidas gubernamentales y el desmantelamiento de los activos estatales son cuestiones efectivas para nuestras nominaciones.

Para concretar estas ideas, debemos estimular y rodear de solidaridad las luchas en curso que con mucho esfuerzo logran victorias, como lo hicieron los servidores municipales de São Paulo, Belo Horizonte y Porto Alegre.

Construir una alternativa política y cambiar el modelo económico: este es el papel de la izquierda socialista, de los candidatos y candidatas del PSOL hasta los gobiernos estatales.

Una nueva página para apoyar y construir nuevas alternativas en Latinoamérica y en el mundo, defendiendo el poder de los trabajadores y el pueblo contra el 1% de ricos y privilegiados, y una sociedad sin explotación.

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