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Ariana McGuire: “Ortega secuestró el imaginario y los valores sandinistas de la revolución popular de 1979”

Hola, me llamo Ariana. Soy representante de la Coordinadora Universitaria por la Democracia y por la Justicia, un espacio de articulación interuniversitaria con presencia en todo el territorio nacional. Tenemos participación en 12 recintos universitarios públicos y privados, y nos conformamos como una articulación nacional cuando empezaron a asesinar los jóvenes universitarios que protestaban adentro de las universidades.

No pretendo hacer un extenso informe de los acontecimientos de esta crisis, pues imagino que ustedes ya estén suficientemente enterados en cuanto a eso. A los que se interesen por más dados, indico el informe de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, disponible en el internet. Existe también lo informe de la Amnistía Internacional. Estos documentos relatan con precisión la represión brutal y el terrorismo estatal del gobierno Ortega.

Para hacer una breve contextualización, Ortega secuestró el imaginario y los valores sandinistas, producto de la revolución popular de 1979. Ortega es un imperialista, pedastra, violador y asesino. Cultiva el nepotismo, puesto que su esposa es su vicepresidenta y sus hijos tiene cargos de asesoría, en la magistratura y en la procuraduría. Controla totalmente la policía y tiene una alianza estratégica con la ultraderecha nicaragüense, con el ejército de Nicaragua, con las empresas privadas y con las empresas transnacionales, principalmente los de origen chino y ruso, pero también de origen estadunidense. Los trabajos que existen en Nicaragua son empresas transnacionales maquiladoras que emplean mano de obra barata en condiciones terribles para la organización sindical.

Hay una falta total de institucionalidad en Nicaragua. Alteraron la Constitución para permitir la reelección indefinida de Daniel Ortega. Los nombramientos de los magistrados pasan todas por el filtro de Daniel Ortega. Hay un control firme sobre los principales medios de comunicación, publicidad, gasolineras, hoteles, transportes, hospitales, bancos… Ortega tiene básicamente el control de la mayoría de las empresas estatales, compradas con la cooperación venezolana, que siempre fue utilizada discrecionalmente. Nunca tuvimos prestación de cuentas sobre eso.

El “orteguismo” no es una corriente de izquierda. El orteguismo traicionó los valores de la lucha popular sandinista de los años 1970 80. Seguir defendiendo el orteguismo es traicionar la ideología de izquierda y el sentido ético de la responsabilidad moral que la izquierda presenta frente a los derechos humanos.

Bien, poniendo todo eso en contexto, identificamos un estado total de vulnerabilidad social y política. No tenemos instituciones, las leyes no son respetadas. Las autoridades no garantizan la seguridad y la vida de su pueblo. 80% de la población ya se manifestó contra ese régimen, exigiendo un cambio radical y la salida del dictador.

Nosotros, como caravana, somos cada uno un movimiento diferente, sin embargo, al mismo tiempo, hacemos parte de una gran articulación de movimientos sociales que es la manera por la cual el pueblo nicaragüense está consiguiendo organizarse. Nunca como ahora diferentes sectores sociales se unieron por una solo lucha. Mujeres, feministas, grupos LGBT, estudiantes, campesinos, afrocaribeños, grupos indígenas, grupos sindicales, doctores, maestras, Iglesia, empresa privada… o, mejor dicho, con ciertos sectores de la iniciativa privada. Estamos todos juntos, practicando una forma improvisada de democracia, donde los procesos son horizontales, donde hay la participación de la sociedad, donde hay una necesidad de hacerse escuchar y de proponer proyectos.

Con ese negacionismo brutal de Daniel Ortega frente a la masacre y a los crímenes de lesa-humanidad contra un pueblo desarmado y pacífico, un pueblo que no está dispuesto a enfrentar nuevamente una guerra, decidimos visitar la región sudamericana, después de una caravana exitosa en Europa. América del Sur tiene una proximidad mayor con a Nicaragua, tenemos lazos mayores de amistad, solidaridad, afecto e historia compartida. Por eso, decidimos venir a hablar con ustedes, con Chile, Argentina, Uruguay, Brasil y Perú. Para recordar la responsabilidad que tienen de pronunciarse y actuar frente a las masacres que están siendo cometidos contra los nicaragüenses.

En este sentido, nuestra agenda estableció una dinámica de reunión con grupos parlamentarios, comisiones de relaciones exteriores, cancillerías, órganos estatales y gubernamentales. Al mismo tiempo, estamos también articulando encuentros de acción con diferentes partidos políticos, principalmente con los de izquierda y los progresistas de esos cinco países, además de reunirnos con los movimientos de base de a esos partidos o los que trabajan de forma autónoma e independiente.

Evidentemente la comunidad nicaragüense residente en estos países tiene un papel fundamental en el trabajo que estamos realizando. Como parte de los éxitos de esta caravana, podemos decir, a principio, que tuvimos la oportunidad de denunciar con nuestros testimonios y nuestra historia esa experiencia inimaginable de terror que vivimos con nuestras familias en Nicaragua. En un primer momento, lo objetivo era suministrar esa información de primera mano. Después, nuestro objetivo era sensibilizar aquéllos que no entienden o no creen que los acontecimientos relatados en Nicaragua son de responsabilidad de un supuesto comandante revolucionario, que en verdad se distancia mucho de esta apariencia.

Además, quiero denunciar que tengo nueve compañeros que en este momento son prisioneros políticos, sometidos la tortura hace 12 días, sin siquiera acceso la alimentación en la cárcel, como pudo comprobar la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Intentan incriminarlos como “terroristas” y “asesinos”, además de otros delitos inventados. Se trata de líderes estudiantiles, amigos míos que tienen un sólido compromiso con una Nicaragua mejor y más justa. El más joven acabó de completar 18 años dentro de la cárcel, bajo torturas físicas y psicológicas. Además, se debe decir que los asedios mayores son contra las mujeres que están siendo presas, principalmente con las mujeres trans, dado el nivel de machismo, misoginia, homofobia y transfobia que caracterizan las sociedades latinoamericanas y, en particular, la nicaragüense.

Tenemos un estado de vulnerabilidad total. La única ley que se aplica en Nicaragua es la Ley Antiterrorista, promulgada por decreto presidencial el 20 de julio este año, en un tiempo récord de 2 horas. Esta ley prescribe que cualquier forma de manifestación, protesta, disidencia, acción y movilización contra el régimen de Ortega es un acto terrorista con culpa de 20 años de prisión o hasta más, dependiendo de las acusaciones. Para citar un ejemplo: la caravana que estamos ahora haciendo es considerada un acto de terrorista, para ustedes tengan una idea del riesgo que estamos corriendo.

Bien, hasta ahora fuimos muy bien recibidos por los grupos que se dispusieron a organizar nuestra venida. La propuesta es generar una red latinoamericana que funcione desde América del Sur que sirva para asesorar el pueblo nicaragüense y los movimientos organizados que busca una salida de transición democrática a partir de la salida de Ortega y toda su cúpula de mando. Al final, es imposible avanzar un centímetro en nuestra situación, mientras nos matan. Entonces, partiendo de la idea de que Ortega no va a durar mucho tiempo, proponemos la conformación de una red compuesta por parlamentarios, diputados, personalidades de la cultura, activistas sociales, partidos políticos, dirigentes como ustedes, que puedan generar células de trabajo con funcionamiento a través de comisiones (Comisión de Derecho Internacional, Comisión de Memoria, Verdad y Justicia, Comisión de Comunicación y Divulgación para la denuncia permanente de lo que ocurre allá, Comisión de asuntos de Género, Feminismo para acompañamiento de la violencia especial que viven las mujeres por ser mujeres en Nicaragua, Comisión de Democracia, Comisión de Pacificación para el desarme de los grupos paramilitares, etc.

Quiero aclarar que los grupos paramilitares en Nicaragua no tienen nada que ver con el crimen organizado o con el narcotráfico. Son grupos armados correspondientes a las mafias políticas dirigidas por Daniel Ortega.

Me gustaría saber de qué forma pueden reforzar estas acciones de solidaridad por parte del PSOL, cuales las ideas que se les ocurren, como ustedes ven la situación, que acciones conjuntas podríamos coordinar y quienes estarían dispuestos a participar de esta red sudamericana de trabajo. La red visa conformar una célula de trabajo en cada país, en el caso de Brasil visitamos tres ciudades (Porto Alegre, Rio de Janeiro y São Paulo). Pienso que cada ciudad podría funcionar con un núcleo, como Santiago, Montevideo, Buenos Aires y Lima, para buscar conformar una red muy mayor que incluya toda la región sudamericana.

Es importante recordar la responsabilidad que tiene la izquierda de no seguir apoyando a un asesino violador, pues no hay ninguna justificación ideológica que pueda establecer una razón que acepte la violación sistemática de los derechos y los crímenes de lesa-humanidad, las ejecuciones sumarias, los secuestros, as violaciones etc.

Agradecemos la presencia de ustedes e indicamos, una vez más, el material disponible en el internet que documentan esa crisis sociopolítica en Nicaragua y relatan cronológicamente los acontecimientos y la resistencia del pueblo nicaragüense.

Una nueva página para apoyar y construir nuevas alternativas en Latinoamérica y en el mundo, defendiendo el poder de los trabajadores y el pueblo contra el 1% de ricos y privilegiados, y una sociedad sin explotación.

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