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Parar a Bolsonaro, el Trump brasilero

Todavía hay incertezas electorales en Brasil algunas de las cuales serán despejadas en este primer turno electoral del 7 de octubre Tomándolas en cuenta, ya hay una certeza: la instalación en la escena nacional del Trump brasilero que tiene rasgos similares a las ultraderechas que han aparecido en el mundo en este periodo. Bolsonaro hace parte del proceso mundial del crecimiento de la ultraderecha que tiene su principal exponente en Trump, pero se ha extendido en Europa y otros países. El peligro para Brasil y Latinoamérica está colocado.

Bolsonaro es más que un fenómeno electoral; es una consecuencia de la grave crisis que tiene Brasil (crisis social, económica y del régimen político). Esa situación está consolidando este personaje que se lo puede definir como proto fascista, o ultraderechista. Es aún mas peligroso que algunos de sus similares en el mundo. Se trata de un “hombre fuerte” elevado por un sector del pueblo como un mito o salvador del país que trae mano dura para enfrentar la crisis.

Tiene base social de masas y sectores fanáticos que se movilizan detrás de su figura, pero, los más peligroso es que su círculo más adicto es un sector del ejército, de las policías, de todas las fuerzas de seguridad incluyéndolas privadas. Sus ‘populares” muy posiblemente ligados a esos sectores, ya han pasado a hacer ostentación publica amenazante en las elecciones. Se contempla el cuadro con el apoyo de un sector de la burguesía, que por ahora para este primer turno no es mayoritario; el más consolidado con su candidatura es la burguesía ruralista y que su política de liberación de la autorización de armas agrada a este sector de la burguesía.

Para mostrar que las elecciones de Brasil se han convertido en un centro de atención mundial Brasil está la tapa de The Economist con la foto de Bolsonaro con la leyenda “La amenaza para América Latina”, alertando a los mercados de lo que significaría apoyar ese candidato. En la misma línea de The Economist han sido Le Monde, The Guardian El País etc. No es una casualidad; muestra el peligro que hay en Brasil, el país más grande de Latinoamérica por lo que significaría como impacto en todo el continente.

La ruptura con los “valores” de la democracia burguesa

Desde hace un tiempo venimos escribiendo sobre la crisis de los regímenes democráticos burgueses y el surgimiento de del autoritarismo como un aspecto relevante de la situación mundial. La crisis económica crónica abierta en el 2007-2008 aceleró también la crisis de los ya erosionados regímenes democrático-burgueses, que ha sido la forma de predominante usada por la dominación burguesa y de los partidos tradicionales que le dan forma. La corrupción endémica de los políticos asociados a los grandes capitalistas completa este cuadro. Manuel Castells, uno importante especialista de la nueva comunicación en red denomina en su libro Ruptura, a esa ruptura como “autodestrucción del de la legitimidad institucional por el proceso político y crisis de legitimidad” instalada entre el pueblo y las instituciones de esa “democracia liberal” “Por eso, se puede afirmar que es representativa siempre que los ciudadanos piensen estar representados. (..) Si es roto el vínculo subjetivo entre lo que los ciudadanos piensan y quieren y las acciones de aquellos que eligen y pagan, se produce lo que llamamos crisis de legitimidad política: es decir, el sentimiento mayoritario de que los actores del sistema político no los representan”.

Polarización

El avance de la ultraderecha tiene terreno fértil en esta ruptura que es una grave amenaza para los trabajadores y el pueblo. Sin embargo, tenemos que evitar hacer una lectura unilateral del mundo y de Brasil. Ya que la brecha que abre esa ruptura provoca también que exista también otro polo que no se puede ignorar a la hora de hacer un análisis rigurosa de la realidad como pedía Lenin. Las movilizaciones democráticas, de luchas sociales que enfrentan tanto a la ultraderecha como a la guerra social que lleva adelante la burguesía en todos los países no han parado. Si miramos el planeta hay un ascenso de la lucha de las mujeres, hay movilizaciones democráticas de masas (Nicaragua es una de las últimas expresiones). Y si miramos Brasil vemos las jornadas de junio, y la movilización democrática de las mujeres que fue fundamental para tirar el arquitecto del impeachment de Dilma de la presidencia de la Cámara de los diputados. Y ahora el #EleNao, un movimiento espontáneo de las mujeres, en el cual Juntas juega un papel de vanguardia importante que se trasformó en una gran convocación nacional y mundial contra el sujeto. Y porque tampoco podemos dejar de ver que por las grietas que se abrieron no solo surgen personajes de ultraderecha sino también Bernie Sanders y Jeremy Corbyn, para citar los casos más destacados de la política mundial.

No podemos dejar de analizar que un ala del imperialismo que hay también un ala del imperialismo que no comulga con la política nacionalista y proteccionista de “América en primer lugar” de Trump que rompe el frágil consenso mundial que había antes que el asumiera y que aumenta el caos geopolítico y a la guerra comercial. No por casualidad esta última asamblea de la Un está siendo patética.

Un proto-fascismo muy peligroso

Si procuramos hacer un análisis político riguroso no podemos decir que ya se trata de fascismo. Tiene por supuesto elementos comunes con el fascismo, pero nos parece que la definición más adecuada es la de proto-fascismo.

¿Qué rasgos comunes tiene y cuales son diferentes del fascismo que conocimos de Hitler, Mussolini o Franco? Hay características comunes. El carácter populista, la afirmación de un líder de mano fuerte ante la crisis, el anticomunismo, la defensa de valores religiosos y la negación de los democráticos, el sentimiento antisistema el apoyo de sectores sociales golpeados por la crisis.

Hay una diferencia fundamental que lo hace diferente al fascismo. Aquel se impuso por medio de derrotas históricas del movimiento obrero; luego de situaciones revolucionarias o prerrevolucionarias se dieron los triunfos contrarrevolucionarios. así sucedió en Alemania, cuando la política ultraizquierdista del tercer período de Stalin desaprovecho la situación revolucionaria abierta y la posterior negativa de hacer el frente único con la socialdemocracia. En Italia el surgimiento de Mussolini fue el resultado de la pérdida de la situación revolucionaria que abrieron en 1921;22 las ocupaciones masivas de fábricas. Y en España la derrota de una guerra civil. Ahora, no hay una derrota histórica del movimiento de masas. Hay derrotas parciales por batallas no dadas, pero el movimiento de masas no ha sido golpeado como en aquellos países. Volviendo a Brasil, la dependencia brasilera del imperialismo no puede crear un líder proteccionista como Trump ni nacionalista como Hitler. Bolsonaro combina sus rasgos fascistoides con una política económica ultraliberal de entrega del país al imperialismo. Tampoco en Brasil ni en el mundo, una mayoría de las corporaciones que dominan la economía mundial se han embarcado en un proyecto de este tipo.

Una cuestión general que no podemos dejar de lado para caracterizar al proto-fascismo es la ausencia de una dirección alternativa ante la crisis del capitalismo y la falta de presencia del movimiento obrero como clase internacional. Esto debilita la unidad de la clase obrera como clase internacional para parar la ultraderecha. Facilita la división y que un sector de la clase media y de los trabajadores de base a la ultraderecha.

Diferenciar el proto-fascismo del fascismo es necesario para llevar adelante una política contra este enemigo que tenemos. Primero para mostrar que hay reservas acumuladas en la lucha contra este peligro, porque también para no confundir al movimiento de masas, mostrar sus fuerzas para combatirlo y determinar las mejores armas para hacerlo. Prueba de ello es que #EleNão es mucho más que un movimiento defensivo.

También vale la pena hacer comparaciones entre Bolsonaro y los otros personajes de la ultraderecha mundial y en especial con Trump, alertando de las enormes diferencias que hay entre la mayor potencia y un país que pretendía ser subpotencia.

Hay puntos comunes en todos estos procesos. En EE. UU. además de la crisis, jugó un papel importante para esa reacción el terrorismo y la inmigración, factores también determinantes en Europa. En Brasil, junto a la crisis económica y el hundimiento del régimen de la Nueva República un factor decisivo es la inseguridad (como dice el texto de IsraelDutra), el aumento del número de muertos de la población civil que anualmente son más que los de una guerra.

¿Cuáles son las características por las que da la impresión de que el proto fascismo en Brasil se está haciendo muy peligroso y se puede cristalizar? Si comparamos con EE. UU. este país tiene más gordura (por supuesto económica), y también reservas democráticas que son conquistas de dos revoluciones democrático-burguesas. Brasil está atravesando una crisis muy fuerte y tiene menos reservas. Hay que agregar que a diferencia del resto del Cono Sur la salida de la dictadura fue negociada y los militares no fueron juzgados. Por eso, no son iguales las reservas acumuladas en luchas democráticas en el movimiento de masas como en esos países y por eso los torturadores y apologistas de la dictadura pueden hablar. Si bien hay un sentimiento democrático amplio no tiene la contundencia que los otros países. No por casualidad los militares y Bolsonaro pueden defender la dictadura y las fuerzas de seguridad cuentan todavía con sujetos de la dictadura.

Hay condiciones para pararlo

El resultado de las elecciones será importante para despejar algunas incertezas. Pero de todas maneras gane o pierda Bolsonaro en el segundo turno, tendremos este personaje y el movimiento alrededor de el por bastante tiempo presente como sucede en todos los países donde el autoritarismo crece.

En Brasil se han creado buenas condiciones para enfrentarlo. La punta de lanza de este movimiento democrático está en la movilización convocado por un multitudinario movimiento de mujeres que gana cada día más fuerza. En el segundo turno este movimiento democrático significará el voto por Haddad; tenemos que ser parte que será una unidad de acción de defensa de la democracia sin depositar ninguna confianza en que un gobierno del PT pueda pararlo o derrotarlo. La movilización será siendo la principal armas para hacerlo.

Una nueva página para apoyar y construir nuevas alternativas en Latinoamérica y en el mundo, defendiendo el poder de los trabajadores y el pueblo contra el 1% de ricos y privilegiados, y una sociedad sin explotación.

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