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Organizar la resistencia junto al pueblo brasileño

Acabamos de conocer el resultado electoral, cuando Bolsonaro fue electo presidente. Es una victoria de la extrema derecha, aunque parte de los electores no tenga este proyecto.

Queremos registrar, aunque inicialmente, nuestra posición acerca del resultado electoral y de los desafíos inmediatos que tenemos.

1) La victoria de Bolsonaro plantea una situación desfavorable para el conjunto del pueblo y de los intereses nacionales. Amplios sectores populares y de la clase media votaran por Bolsonaro como reacción a la frustración con los gobiernos petistas y a la casta política desmoralizada. Esa frustración se convirtió en desesperación, evidenciado sobre todo en el Sudeste, donde la derecha dura clavó su bandera. Así se eligieron João Dória en São Paulo, Wilson Witzel en Rio de Janeiro y Romeu Zema en Minas Gerais.

2) El proceso electoral brasileño fue marcado por una serie de vicios antidemocráticos. Tales vicios no fueron solo una desviación, sino marcaron la esencia del proceso. Podemos citar: la legislación injusta que marcó la elección, con el peso del poder económico; y la Justicia dominada por los intereses de la clase dominante, que sacó de la disputa el nombre del ex presidente Lula. A pesar de que tengamos sido oposición a sus gobiernos y a los gobiernos del PT, consideramos que su liderazgo en las encuestas de intención de votos era evidente y su salida forzada del pleito demostró la ilegitimidad del proceso. Como se fuera poco, la candidatura de Bolsonaro practicó crimen de fondo para sobornos y abusó de mentiras con los esquemas de noticias falsas revelados por la Folha de S. Paulo. Por último, en la recta final de la campaña, cuando un movimiento de masas empezó a tomar las calles contra el fascismo, una serie de acciones judiciales bloquearon la libertad de manifestación, impidiendo sobre todo las acciones del movimiento estudiantil.

3) Ante eses factos consideramos que el gobierno electo carece de legitimidad. Además, las declaraciones del candidato contrarias a la Constitución de 1988 cuando se trata de sus cláusulas democráticas muestran que las libertades democráticas están sobre riesgo en el nuevo gobierno. La victoria de Bolsonaro plantea una situación desfavorable para el conjunto del pueblo y de los intereses nacionales. El resultado, 55% a 45% de los votos válidos, con el país dividido, mostró polarización social y política, con 30 millones de brasileños no votando o anulando su voto, mayor porcentual desde 1989. 91 millones de personas no votaron 17[1].

4) La primera declaración de Bolsonaro, acompañado de figuras atrasadas de la vida política nacional, como el ex senador Magno Malta, Alexandre Frota, además de su equipo, señalan la precariedad inicial de su discurso. El riesgo del país ir a la deriva existe. Paulo Guedes en la economía es un intento de ajustamiento que significa un plan de guerra contra el pueblo y en favor de la desnacionalización del patrimonio brasileño.

5) El resultado electoral mostró un país dividido geográficamente. Bolsonaro perdió en el Nordeste. En esta región y en los mayores estados del Norte, los gobernadores son aliados del campo oponente, articulados con el sector que estaba con el PT, PCdoB y PSB. La altísima votación en estados como Rio de Janeiro y São Paulo también se vincula más con rasgos de rechazo al PT que con posiciones de carácter fascista. Por primer vez, un presidente es electo sin contar con los votos de los sectores más bajos de la renda nacional, hasta 2 salarios mínimos.

6) Así, el PSOL se declara como un partido de resistencia, de defensa de las libertades democráticas de la Constitución de 88 y afirma su programa por igualdad y justicia, que prevé medidas como la fiscalidad sobre los millonarios, impuesto sobre dividendos, sobre grandes fortunas, defensa de los derechos de los más pobres y de las libertades civiles. Al superar la cláusula de barrera, con un resultado electoral creciente, calcado en el crecimiento de nuestras bancadas y en el voto de las mujeres, el PSOL asume más responsabilidades en la defensa de los intereses del pueblo, en el incentivo a la auto organización y en la necesaria unidad amplia para resistir.

7) No vamos a apoyar este gobierno, ni su programa económico. Llamaremos una atención de masas para luchar contra sus medidas impopulares, como la congelación de las inversiones en salud y educación, el intento de terminar con la jubilación y otras medidas. Y defendiendo las libertades de la Constitución de 88, lucharemos para que se retome la legitimidad de proceso constitucional electoral así que el pueblo tenga fuerza para conquistarla. Defendemos un proceso electoral de forma limpia y más transparente, con fondos estatales igualitarios, con tiempo de televisión y radio también igual, con obligación de debates (lo que significa tener debates o entrevistas obligatorias si un candidato que dispute la segunda ronda no quiera participar, como hizo Bolsonaro). También en ele proceso electoral la justicia tiene la obligación de combatir noticias falsas y al mismo tiempo permitir la libertad de expresión.

8) La función del PSOL debe ser organizar la resistencia con todas las fuerzas políticas y sociales que nos acompañen parcial o totalmente en la defensa de las libertades democráticas. Haremos tal unidad de acción presentando claramente nuestro programa. La amplia unidad que se ha conformado en el final de la segunda ronda para rechazar Bolsonaro es un punto de partida para tal iniciativa, en el ámbito parlamentar y de la sociedad. En los próximos días, queremos avanzar en la discusión de la situación política y de la necesidad de construcción de alternativas y de la resistencia. Es fundamental comprender y discutir como llegamos hasta aquí. Para mejor luchar en el futuro es necesario extraer las lecciones de los procesos.

9) Vamos a defender las libertades democráticas, contra el autoritarismo. Estamos vigilantes ante cualquier medida de acción extrajudicial o que le falte al respeto a los marcos legales conquistado hasta aquí. Sea para atacar movimientos sociales o para ampliar el genocidio contra la población pobre de las periferias del país. Denunciaremos la acción de grupo milicianos o de cualquier carácter paramilitar que actúen para intimidar opositores, como ocurre en varias partes del país y en Rio de Janeiro se constituye en el más grave riesgo. Utilizaremos nuestras redes y relaciones internacionales para hacer resonar por el mundo la resistencia contra arbitrariedades y desmanes del nuevo gobierno y sus aliados en los estados.

10) Con partidos que se reivindican de oposición a Bolsonaro y que declaran defender los intereses de los trabajadores, de los asalariados, de los campesinos, sin-tierra, sin-techo, indígenas, cimarrones, mujeres y negros, defenderemos una frente única sobre la base de un programa común de reivindicaciones de estos sectores sociales, así como insistiremos en la frente única para defender las organizaciones de la clase, de la juventud, de los movimientos sociales, rurales y urbanos, como el MST y MTST.

11) Creemos en la fuerza y capacidad organizativa del pueblo brasileño. Las actividades del movimiento democrático que precedieron la elección fueron una demonstración, aunque electoralmente insuficiente. Las mujeres y el movimiento estudiantil construyeron un entorno democrático para fijar acciones unitarias contra el autoritarismo de Bolsonaro. Sólo ganando la mayoría del pueblo para una plataforma de resistencia tendremos

Éxito en las nuestras acciones. La tarea de organizar la resistencia corresponde a las mujeres, a los trabajadores, a la juventud, a la negritud, a la comunidad LGBT, a las capas medias, a los intelectuales, a los campesinos, por lo tanto, a la amplia mayoría de la población brasileña. La condición para construir una fuerte oposición es tener capacidad de regresar a las bases, escuchar los colegas y vecinos, demonstrar paciencia y serenidad. Construir en todo lugar de estudio, vivienda y trabajo, con una plataforma capaz de responder a los problemas más sensibles del pueblo. Esa tarea fundamental para renovar la presencia de la izquierda junto a los de abajo, presentándose en la forma y en el contenido, como instrumento necesario para su pueblo. Una nueva izquierda es necesaria para un nuevo proyecto de sociedad.

12) Vinimos de lejos. Tenemos, como parte del movimiento de la izquierda en Brasil, y como internacionalistas que somos, la defesa de una bandera sin manchas, que no empezó ahora ni terminará mañana. Estaremos organizando la resistencia.

Por Marielle y por el nuestro futuro!

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[1] Número electoral de Bolsonaro em las elecciones.

 

 

Traducción: Bruno Carvalho

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