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Los cambios políticos después de las elecciones de medio término en los EE. UU.

Algunos resultados

Dos hechos muy emotivos ocurrieron después de las elecciones: Alexandria Ocasio Cortez ocupaba con militantes ambientalistas la oficina de la hasta ahora jefe de la bancada Demócrata Nancy Pelosy y discursaba exigiendo de que era hora de que los demócratas tomaran enérgicas medidas contra la polución ambiental y el calentamiento global. (Ver artículo en esta página de Ben Becket). Y por otro lado en un acto callejero Tashiba Tlaib hacía un inflamado discurso apoyando la inédita actitud de una diputada electa de ocupar la oficina de la “jefa”. (Ver video) Ambas son las flamantes diputadas que se reclaman miembros del DSA y que fueron electas en las listas del Partido Demócrata derrotando en las primarias a los caudillos demócratas de sus estados miembros del establishment del burgués de ese partido. Estos dos hechos que destacamos protagonizados por las dos diputadas electas del DSA son una parte matemáticamente pequeña (en un universo de cientos de diputados), pero de todas formas un elemento a tomar en cuenta en las recientes elecciones que ocurrieron el 6 de noviembre.

Los resultados generales dicen que los republicanos consiguieron mantener mayoría en el Senado incluso robando una banca a los demócratas. El Senado americano, como en todo el mundo, es la institución reaccionaria en la cual todos los estados eligen igual número de miembros y por lo tanto no son una representación autentica de la sociedad. El interior conservador ruralista, elige el mismo número que el Estado de California hoy la quinta economía del mundo que alberga un poderoso proletariado como lo son también New York o Michigan.

En la cámara de diputados Trump sufrió una derrota importante. Los últimos datos del lento escrutinio americano indican que los demócratas pueden llegar a una diferencia de más de treinta escaños. Con datos significativos en muchos distritos de los llamados estados swings (que definen elecciones porque los electores cambian de un partido para otro), y en los cuales los republicanos sufrieron derrotas significativas. Por ejemplo, en el distrito de Long Island de New York, tradicionalmente republicano, ganó un demócrata con banderas progresivas. Otro lo es el gran número de mujeres demócrata, que por primera vez participaron. En las elecciones en los estados que elogian gobernadores, también los demócratas recuperaron dos o tres gobernaciones que antes eran republicanas. Destaque entre ellas es la de Nueva México (frontera con este país), donde una mujer de origen indígena demócrata derrotó a los tradicionales republicanos que gobernaban.

Cuando escribimos este artículo todavía no está resuelto el recuento manual en Florida donde se tuvo que apelar al sistema manual porque la diferencia fue de menos de medio punto. Allí se enfrentaron en las elecciones a gobernador un candidato republicano “pura sangre Trump”, o sea ultraderechista, con un candidato negro apoyado por Bernie Sanders que defendía la agenda política de Medicare for All, Public Education, y como Bernie contrario a la intromisión financiera de los grandes lobbies y corporaciones que apoyan candidatos que son orgánicos de ellas. Por supuesto que no será lo mismo el balance según quien gane, pero que en uno de los estados más latinos y que tradicionalmente fue u bastión republicano (los demócratas no ganaban desde la década del 90), la elección se defina por algunas decenas de miles de votos es harto significativo.

Lugar especial merecen los resultados del DSA. A la ya reconocida mundialmente trabajadora de un bar Ocasio Cortez hay que sumar la otra nueva diputada nacional musulmana por Detroit Rashida Tlaib y alrededor de 10 diputados o senadores estaduales. Uno de ellos en la Texas profunda y otra, Julia Salazar una joven de origen latino con Alexandria Ocasio Cortez por el populoso distrito de Brooklyn al senado estatal de Nueva York.

También merece un destaque especial la campaña que hizo en Oakland Jovanka Blechkes, mujer negra, homosexual y trabajadora de la salud. En el estado de California las primarias y las generales van juntas. En un estado esencialmente demócrata Jovanka tuvo que confrontar con Buffy Wicks, candidata demócrata vinculada y apoyada por el establishment de la ciudad. Jovanka tuvo el apoyo de 30 sindicatos contra 15 de Buffy y 11 grupos ambientalistas. Alrededor de ella el DSA de East Bay hizo una plataforma con varios sindicatos y grupos de acción en una campaña militante desde abajo. Para que se tenga una idea de la importancia que tomó para los demócratas esta elección hay que destacar que Obama vino a Oakland a hacer campaña directa por Buffy mientras que Sanders vino a apoyar a Jovanka. Fue un ejemplo de campaña desigual en medios entre los trabajadores, los socialistas y ambientalistas contra los “propietarios”. Si bien no se conocen todavía los resultados finales, Jovanka tiene unos 45% de los votos que no le alcanzan para ganar la banca, pero Oakland ha ganado un gran avance en la conciencia de clase y la regional del DSA un aprendizaje militante cualitativo para los desafíos que hay por delante.

 

Polarización y politización en los EE. UU.

Las elecciones mostraron una gran polarización política y también una politización de la sociedad americana. El 6 de noviembre eran muy visibles en las calles de New York las personas (muchas de color), con los adhesivos yo voto, como las discusiones y comentarios políticos. Votó un 30% más que en la anterior elección de medio término y entre los jóvenes nuevos votantes el porcentaje pasó de 10 al 17%.

Polarización significan dos polos. El interior rural mas atrasado políticamente y de la impresión que en sector de la clase obrera blanca se mantuvo el voto por Trump. Dentro del partido republicano perdieron la mayoría de los candidatos que eran independientes o abiertamente contrarios a Trump. Es decir que parece que Trump ha capturado el Partido Republicano.

En el otro polo, la “wave bue” (onda azul) que ganó con considerable mayoría el voto popular, la situación es más compleja. De conjunto el Partido Demócrata no sale fortalecido como un todo y con una dirección clara. La figura parlamentaria principal que es Nancy Pelosi, que luego de las elecciones se apresuró a decir que estaba abierta a compromisos con Trump, tiene una aprobación de apenas 30% dentro de los votantes demócratas según las encuestas. Hay dentro de los demócratas fuertes disputas seguramente vinculadas a luchas internas por el aparato que controlaba el clan Clinton. También por la incapacidad que ha tenido hasta ahora de presentar una agenda alternativa frente a Trump.

Hay también una ala progresista o progresiva que es heterogénea de la cual luego hablaremos. Un sector es influenciado por Bernie Sanders de “Our Revolution” que más que una organización es la plataforma de Sanders. Bernie Sanders ha participado activamente de la campaña apoyando a Ocasio y otros candidatos y ha salido fortalecido y con más fuerza para disputar las primarias demócratas del 2020. En sus primarias del 2020 los demócratas van a tener una gran cantidad de postulantes lo que refleja la crisis de la que hablamos. Una de ellas será la senadora calificada por la izquierda como falsa progresista de Elizabeth Warren.

 

El contexto político social de las elecciones

La polarización política en los EE. UU. es también polarización social. La situación económica de los EE. UU. ha mejorado, en términos mega económicos es coyunturalmente buena. No hay desempleo y hay crecimiento del PBI. Una de las causas ha sido la brutal rebaja de los impuestos a la gran burguesía y n aumento en las inversiones. Pero el hecho de que haya pleno empleo no significa mecánicamente mejoras sociales, sino que pasa lo contrario. Hay un deterioro veloz de la salud agravado con la política de Trump. Según un comentario del economista Deaton en “Project Sindycate” (página de los economistas y políticos que como Stigliz o Krugman se pueden llamar de neokeynesianos) “La industria farmacéutica, está matando a personas en masa. La esperanza de vida al nacer ahora ha caído tres años seguidos para los blancos en Estados Unidos. Eso no ha sucedido desde la Primera Guerra Mundial y la epidemia de gripe de 1918. Y eso se debe a la búsqueda de ganancias brutas de las corporaciones farmacéuticas. Trump nunca va a parar eso en un millón de años”. No por casualidad la mayor preocupación de la población de los Estados Unidos destaca en un 70% que el tema más preocupante es la salud. (Volveremos sobre este tema con “Medicare for All”)

En relación con los salarios la situación no es tan extrema, pero como destaca el mismo artículo; “una pieza importante que falta sigue siendo el crecimiento de los salarios. Los beneficios del crecimiento económico general se han dirigido de manera abrumadora a los accionistas y a los altos directivos de las empresas, no a los pobres ni a la clase media”. Y por esas razones existe la demanda de los aumentos de salarios, del salario mínimo a la hora de 15 dólares que ha sido uno de los ejes de campaña de Bernie Sanders tomado ahora por los sectores llamados progresistas. Hay que agregar a estos dos temas que aumentan la desigualdad social y la pobreza, el deterioro agudo de la educación pública y el aumento de precio de los alquileres.

Y por otra parte la cuestión ecológica. A los temporales cada vez más duros y los incendios desbastadores cada vez más frecuentes en California consecuencia del cambio climático, Trump responde con la desregulación de la producción petrolera. En estos momentos los EE. UU. son el mayor productor de petróleo gracias que las plataformas obsoletas que provocaron la contaminación del Golfo de México han vuelto a operar en esa área y a que se está produciendo riesgosamente con el cracking y también se han reabierto las minas. O sea que el retiro del acuerdo de París no fue un gesto simbólico). Trump actúa en consecuencia en el país más importante a toda la humanidad del planeta.

El enfoque ultraderechista y divisionista de Trump en estas elecciones dieron el clima para que se produjeran las acciones terroristas de hiper derechistas partidarios de Trump. El terrorismo “domestico” llevó a un partidario de Trump a enviar 14 bombas por correo a varias personalidades demócratas y figuras opositoras y días después al ataque de un grupo nazista a la sinagoga de Pittsburg en donde murieron 11 personas. La respuesta de Trump solo fue un día de pausa ante estas tragedias para después continuar con sus ataques de odio racistas y el envío de 15 mil soldados para su frontera sur como respuesta a la caravana de centroamericanos. Este tema fue el eje para hacer su campaña ultranacionalista xenófoba. Trump no habla como presidente para toda la nación sino como un personalista y autoritario que tiene una ideología y un programa para consolidar su base nacional e internacional.

 

Antes de hacer el balance político algunos comentarios sobre el significado de la política de Trump

El discurso ultranacionalista y xenófobo de Trump de “América en primer lugar” (que incluso significa que todos los otros americanos como centroamericanos y sudamericanos somos sus súbditos), es también el de sus hijos u aliados políticos que se propagan en el mundo con Ogan en Hungría, Duterte en Filipinas, los ultras nazis de Alemania y otros países de Europa y que ahora también tiene otro más en el país más importante de América Latina con Bolsonaro en Brasil. Ese discurso se sustenta en la ideología de Steeve Bannon el expresidente ejecutivo de Breitbart News, la cuna de la derecha ultranacionalista alternativa racista, que ha sido el principal estratega de Trump. Es una ideología un programa y una política de respuesta a la llamada globalización neoliberal que nosotros y otros marxistas hemos definido en varios textos como una nueva fase (o más propiamente una subfase) de la fase o etapa imperialista definida por Lenin y que tiene sus características propias.

La Revista “The Economist” en la última edición de octubre tiene como tapa “China versus América, la rivalidad peligrosa”. Y en su interior frases de Trump de su discurso en la Asamblea de las Naciones Unidas: “Nosotros rechazamos la ideología de la globalización y nosotros abrazamos la doctrina del patriotismo”. Y comenta que su gran patriotismo es la lucha contra China y volviendo e a citar una frase de su discurso Trump dice: “Íbamos en una dirección que permitiría a China ser más grande que nosotros en un período de tiempo muy corto”. “Eso va no va a suceder más”. En su momento la prensa burguesa mundial comentó con ironía y desprecio el discurso de Trump. Pero en el mundo de más caos y crisis que vivimos estas opiniones de Trump hay que ponerlas en el contexto serio de la guerra comercial entre China y EE. UU. que es más que eso; es una lucha por la primacía geopolítica, como indica el aumento del presupuesto militar de los dos países. Lucha que por ahora se limita al control del Pacífico y Asia.

No es tema de este artículo profundizar el tema de globalización imperialista y supremacía y dominio de un estado nación. Lo mencionamos porque ayuda a reflexionar sobre el significado de la política de Trump y para tener más elementos para el balance de las elecciones de medio término.

 

Derrota parcial

Trump ha salido derrotado de estas elecciones. Pero pensamos que a pesar de ello continuará con su política que no tiene nada de improvisación así el personaje la tenga. Responde a la estrategia de la clase dominante americana (o un sector de ella) para recuperar la supremacía en decadencia y recuperar hegemonía con un nacionalismo imperialista que cuenta con aliados importantes en el mundo entre ellos con Bolsonaro en Brasil. Un nuevo aliado estratégico como lo definió el Secretario de Estado Bolton. Este nuevo aliado que tiene la contradicción que gobernará un país en el cual su economía está mayoritariamente dedicada a las exportaciones a China.

La crisis de la globalización neoliberal y la falta por ahora de alternativas anticapitalistas sólidas dan condiciones para que la política de Trump, debilitada interiormente, siga existiendo. La retención del Senado es otro elemento que cuenta para que digamos que es una importante derrota parcial que de todas maneras alienta la resistencia brasilera y mundial contra los ultranacionalismos. El principal enemigo de los todos los americanos sale más débil pero no ha muerto. Quien puede ahora en condiciones de dar un golpe mucho más duro será la lucha de los trabajadores de los EE. UU.

 

El cambio político en el país del norte

Da toda la impresión que hay condiciones para que la confrontación contra Trump entre en una fase de lucha más directa. Hasta ahora ha habido un movimiento de masas esporádico o generalmente atomizado de resistencia democrática. Se expresa en nuevas organizaciones e iniciativas que han recorrido el país, como lo fueron las manifestaciones de las mujeres, las movilizaciones de los jóvenes contra el armamento. Más notable e indicativo de lo que puede venir han sido la onda de huelga especialmente de los trabajadores de la educación. Su punto más significativo fue la de West Virginia, pero se prolongó a otros estados así los triunfos no hayan sido tan contundentes. También las hubo en otros sindicatos como los camioneros de la UPS. No es una casualidad el reanimamiento de luchas por salarios. La situación de pleno empleo ayuda a la lucha ya que los trabajadores pierden el miedo al desempleo y saben también que los patrones pueden dar más.

Luego de las elecciones esta situación se puede trasformar en una lucha más abierta. Si bien no se puede decir que ha cambiado la correlación de fuerzas el escenario de la pelea es otro. Podemos decir que es un nuevo round donde las guardias de los boxeadores están mas abiertas, la pelea se vuelve más franca y por eso se le puede dar al rival (Trump) golpes más fuertes si se actúa de forma inteligente.

En la campaña pesaron la cuestión de la inmigración, el racismo y todas las pautas de identidad. Pero en forma mucho mas esencial y profunda las elecciones colocaron un tema sentido por todos los trabajadores y los sectores más pobres: la salud, la educación, la vivienda y la cuestión salarial. Y entre todos ellos, como ya venimos hablando en este texto, la cuestión de Medicare for All. Bernie Sanders sostuvo esta demanda en las primarias del 2016, y este tema fue tomado orgánicamente por la última conferencia de agosto de 2016 del DSA como campaña nacional. Durante este período los locales más activos hicieron una campaña puerta a puerta con esta demanda. De esa manera fueron más conocidos y ayudaron a la elección de Ocasio y Rashida que las hicieron suyas. Pero el DSA con su campaña abarcaba a un reducido sector de la población; era una vanguardia que hablaba para una vanguardia. Ahora, esta agenda social se colocó como necesidad para todo el movimiento de masas. La situación cambió cualitativamente. Ahora hablan desde una vanguardia para todo el movimiento de masas y el desafío que ahora tienen es enorme como luego intentaremos explicar.

 

La patata caliente está en las manos de la bancada demócrata

¿Es posible conquistar el Medicare for All? ¿Es posible que la bancada demócrata la tomen en sus manos? Ciertamente lo que tienen en sus manos es una patata caliente que se llama Medicare for All. De ahí a que sean capaces de “pelarla y comerla” ya es otra cuestión difícil de “digerir” para un partido burgués ligado a los grandes capitalistas y a toda la clase dominante. Significaría atacar a los grandes laboratorios que “se están comiendo la salud de la población”.

Bernie Sanders ya emplazó a los demócratas en la dirección de tomar la agenda social. A pocas horas de la elección dijo que sería un desastre político si se centrasen en el tema de la injerencia rusa y no en las cuestiones sociales. Pero una cosa es Bernie Sanders y otra el Partido Demócrata. El PD puede tal vez obstaculizar el desmonte del Obamacare, pero otra cosa diferente es socializar la medicina y provocar una reacción en cadena sobre otros servicios sociales que termine atacando a las grandes corporaciones.

Es bueno en este punto volver sobre lo que puede estar pasando en este partido. Se trata de un partido burgués que en toda la larga etapa de estabilidad burguesa ha contado con el apoyo de los trabajadores y las minorías y todavía lo tiene. Pero ahora la situación esta cambiado, hay una crisis de ese régimen democrático burgués que le dio estabilidad para contener esa base social. Por esa crisis está en el gobierno el ultranacionalista de Trump. La aparición del ala progresiva con sus diferentes matices (Elizabeth Warren, Barbara Lee etc.) refleja esa crisis. Una primera aproximación nos llevaría a decir que se trata de un ala pequeñoburguesa dentro del partido burgués. Es decir que parecería que no es una maniobra de la dirección demócrata de cambiar algo para que nada cambie para no perder base (aunque algunos estén en ese juego), sino que es un hecho real. Nosotros sabemos que la pequeña burguesía es una clase inconsistente, y por lo tanto no tiene la capacidad de capturar el aparato del Partido Demócrata para sí; sabemos también que la burguesía no lo va a soltar y que tener ilusiones en esa política desarmaría a la vanguardia socialista y su influencia en potencia que puede tener en los trabajadores.

 

Una política de exigencia y denuncia que es un desafío para los socialistas

Pero eso no quiere decir que los socialistas no tengan una política hacia esa ala llamada ~progresiva` y para toda la bancada demócrata. Recordemos que Trotsky, quien sus últimos años de vida estuvo muy cerca de los EE. UU. y el partido de Canon (Socialist Workers Party) demandaba de Roosevelt (un gobierno burgués) que estaría dispuesto a apoyar al ejército que se preparaba para la entrada en la guerra si lo hacia en base al armamento organizado de los trabajadores. (un ejército socializado)

Utilizando ese ejemplo sería exigir a los demócratas que se “coman la patata caliente” del Medicare for All. Dicho de otro modo, que usen su mayoría en el parlamento para votar Medicare for All. Esta sería una política de exigencia que sería muy bien vista por todo el movimiento de masas. Y como no la van a llevar adelante sería un salto cualitativo para un partido que ha pasado de 5.000 militantes a 55.000 y que ahora cuenta con diputados. Ocasio y Tashiba serían una palanca formidable para llevar adelante esta política de emplazamiento y exigencia en el parlamento. Por supuesto que esta batalla no se da solo en el parlamento si no en el movimiento de masas. Sería una política para movilizar masas, para que los trabajadores asuman la vanguardia de un real movimiento contra Trump, que emplazaría y permitiría crear mejores condiciones para la estrategia de terminar con la hegemonía de los demócratas en los trabajadores.

El desafío es muy grande; también hay una patata caliente en las manos de los socialistas…. ¿Pero porque no pensar que es posible? ¿Porque no pensar que tenemos herramientas para llevarlo adelante? ¿Porque no pensar que si los socialistas supieron vencer en un enfrentamiento cuerpo a cuerpo contra los ultras nazis en Charlottesville no puede ahora sumir este desafío mucho más grande? Porque no pensar que con Ocasio y Tashiba en Washington, Julia en New York y el resto de los representantes socialistas más lo que se sumen no se puede hacer una gran campaña nacional y hacer una gran movilización a Washington para apoyar un proyecto de ley que sea presentado por las dos valientes diputadas que ya estarán dentro de la casa en 2019. También sería difícil con una gran movilización ganar al parlamento, pero sería posible ganar cientos de miles de trabajadores para que la vanguardia socialista no sea solo una vanguardia, sino que se constituya en un movimiento real de los trabajadores. Y sería un ejemplo y una superación para los socialistas internacionalistas de todos los países

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