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Seis puntos que hay que tener presente tras las elecciones

16/04/2019 | Michel Warschawski

La victoria de Netanyahu

No solo ha ganado las elecciones sino que su partido ha aumentado el número de sus miembros en la Knesset de 30 a 36, es decir más que los de la lista de los jefes de Estado Mayor de las FDI (lista azul-blanca). Su gran éxito ha sido posible atrayendo los votos de otros partidos de la extrema derecha: la lista de su antiguo ministro de educación, Naftali Benett, y de su antiguo ministro de justicia, Ayelet Shaked (La nueva derecha) ni si quiera ha obtenido el mínimo para entrar en la Knesset. La campaña personalista de Netanyahu (“yo o la izquierda”) era la buena opción. El bloque de la derecha, es decir los partidos que ya han indicado a lo largo de toda la campaña que formarían parte de la coalición de Netanyahu, representa 65 miembros de unaKnesset de 120, es decir una clara mayoría incluso antes de la negociación.

Israel está completamente a la derecha

No se puede seguir negándolo: una clara mayoría de la comunidad judía israelí comparte los valores de la derecha, chauvinistas y racistas. Su voto al Likud no es ya un “voto de protesta” sino una opción política e ideológica. El hecho de que el jefe de la derecha esté implicado en varios asuntos de corrupción no ha dañado su apoyo masivo.

Partido laborista: el final

Con sus 6 diputados electos, el partido laborista prosigue su programada caída hasta el fin. El partido que creó el Estado de Israel y que lo dirigió hasta 1977 es la sombra de su ruta histórica. En las últimas elecciones seguía contando con 24 diputados y podía pretender ser una alternativa al Likud. Ahora ya no, y el declive parece irreversible.

Un buen resultado para la lista de los “jefes de Estado Mayor”

En unos meses, los antiguos jefes de Estado Mayor del ejército israelí, bajo la dirección del general Beny Gantz, han creado una nueva lista. Su programa se reducía a librarse del régimen corrupto de Netanyahu. Sin embargo, se han abstenido de atacarle como podrían hacerlo, quizás para dejar la puerta abierta a una futura participación en la coalición del Likud. La lista de los generales, aliada al antiguo ministro de finanzas Yair Lapid, cuenta con 35 escaños, es decir uno menos que el Likud. Es un éxito, ciertamente, pero inútil: la mayor parte de los partidos de centro izquierda (como el partido laborista) han perdido sus electores en beneficio de Blue and White. Por consiguiente, contrariamente a Netanyahu, Gantz no tiene potenciales aliados para la constitución de una eventual coalición alternativa.

La subida de los partidos ultrarreligiosos

Los dos partidos ultrarreligiosos (La bandera de la Tora y el Shas) han logrado15 escaños(contra 13 en las últimas elecciones) y podrían aumentar sus exitosas tentativas de aumentar el peso de la religión en el espacio público. Netanyahu parece dispuesto a proporcionales al menos una parte de sus demandas (desde temas relacionados con las costumbres alimenticias hasta reducir los trasportes públicos los sábados).

Abstención masiva de la minoría palestina

Gantz y sus partidarios del centro-derecha acusan a las y los electores árabes de haber contribuido a la victoria de Netanyahu gracias a su abstención masiva (alrededor del 50%). ¡Típico! Gantz se ha negado a denunciar sin equívocos la ley constitucional de “Israel como Estado-nación del pueblo judío” que enunciaba formalmente la discriminación hacia las y los ciudadanos palestinos de Israel. ¿Por qué la minoría palestina debería movilizarse para apoyar la copia de Netanyahu?

Además: los partidos palestinos han decidido romper la unidad que, en las últimas elecciones, permitió a las y los palestinos convertirse en una voz política clara de la oposición al racismo y a la discriminación. Esta decisión, iniciada por el diputado Ahmad Tibi, un bien conocido oportunista, fue adoptada también por el jefe del Partido Comunista Aiman Odeh. Era un tiro en el pié: las y los Tibi-comunistas solo han obtenido 6 escaños y, con el bloque nacional-islamista, la representación árabe se ha reducido de 13 a 10. La mitad del electorado palestino han decidido abstenerse como protesta a la nueva ley y como expresión de decepción por el frenazo a la unidad nacional.

Fuente: http://www.europe-solidaire.org/spip.php?article48310

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