Portal de la Izquierda en Movimiento Portal de la Izquierda en Movimiento Portal de la Izquierda en Movimiento

Carrera de armamentos y rivalidades interimperialistas

Fuente: Viento Sur

«Mohamed bin Salmán ha hecho un trabajo espectacular»: así se expresaba Donald Trump durante la cumbre del G20, organizada en Osaka (Japon) los días 28 y 29 de junio, sin suscitar comentarios de los otros participantes. Peor aún: la cumbre ha dejado constancia de que su próxima reunión se celebrará, en 2020, en Riad, capital del reino de Arabia Saudíta. No importa la guerra sucia contra Yemen, las ejecuciones de opositores (entre otras, la muy mediática del periodista Jamal Khashoggi), las detenciones arbitrarias: Mohamed bin Salmán es bienvenido en los cenáculos de los poderosos, donde incluso se aplaude, con ironía mórbida, la calidad de su «trabajo».

Carrera de armamentos

Nada asombroso cuando se observa cómo va el mundo, con el desarrollo de regímenes autoritarios y la fiebre militarista. La mundialización capitalista atraviesa una crisis económica, social y política histórica, que permite decir a un guasón Vladimir Putin que «el liberalismo está obsoleto», y que se traduce entre otras cosas, desde hace varios años, en un ascenso de las tensiones interimperialistas, con grandes unas potencias muy decididas a no contentarse con un statu quo que no satisface a nadie. Los Estados Unidos de Trump son en este sentido un paradigma: medidas proteccionistas cada vez más agresivas para «proteger el mercado interior», pero manteniendo las miras imperialistas, incluso extendiéndolas, de Oriente Medio al Asia del Pacífico, pasando por América Latina.

¿Estamos en vísperas de una conflagración militar mundial? Sería precipitado llegar a esta conclusión alarmista. Aunque hay que constatar en todo caso que se ha relanzado la carrera de armamentos, con un aumento espectacular de los gastos militares mundiales y, por consiguiente, un mercado del armamento en plena expansión. En un informe del Instituto Internacional de Investigación sobre la Paz de Estocolmo (SIPRI) publicado el pasado abril, se señala que entre 2017 y 2018 ha habido un aumento global del 2,6 % de los gastos militares a escala del planeta. Yendo al detalle, los gastos militares estadounidenses han aumentado, por primera vez desde hace siete años, un 4,6 %, los de China, adversario señalado por Trump, el 8,1 %, los de Europa central el 12 %, los de América central el 8,8 % y los de Europa occidental el 1,4 %. Elocuentes disparidades mundiales puesto que, en ese mismo período de tiempo, los gastos militares del Africa subsahariana bajan el 11 %, los del Norte de Africa el 5,5 % y los de Oceanía cerca del 3 %. Durante los últimos 10 años, se señala una progresión del 29 % en India, del 73 % en Pakistan, del 27 % en Rusia, del 28 % en Corea del Sur, etc.

Guerra fría, guerras calientes

Estos gastos no se destinan sólo a la modernización de los ejércitos (muy espectacular en Rusia y China) o a la disuasión, sino a intervenciones militares concretas. Hay que recordar que, pese a las promesas no intervencionistas de Trump, los Estados Unidos están hoy día directamente comprometidos en siete conflitos (Afganistán, Irak, Siria, Yemen, Somalia, Libia, Níger); que Rusia, pocos años después de la guerra en Crimea, ha desplegado medios militares consecuentes para socorrer a su aliado Bashar al-Ásad; o incluso que Turquía, cuyos gastos militares han aumentado un 24 % (!) en 2018, ha multiplicado en los últimos tiempos sus intervenciones contra zonas kurdas, en particular contra el cantón de Afrín en Siria.

Guerras calientes con un fondo de guerras frías entre potencias mundiales y/o entre potencias regionales, siendo el ejemplo más flagrante de este último tipo de conflicto la guerra fría entre Irán y Arabia Saudita, que intervienen militarmente fuera de sus fronteras para preservar o extender sus zonas de influencia, se enfrentan por medio de grupos satélites interpuestos, y presionan a cada país de la región a escoger su campo, en una región donde el Estado de Israel multiplica por su parte sus intervenciones y dispara hacia arriba los gastos militares y la carrera de armamentos.

Francia no se queda atrás, ya que forma parte del podio de los exportadores de armas y se sitúa en el 5º puesto a nivel de gastos militares, justo detrás de India. Una Francia que, aunque no tenga las ambiciones de Estados Unidos, China o Rusia, forma parte de estas grandes potencias que no dudan en poner al mundo a sangre y fuego para defender o extender sus intereses. Potencias que elevan hoy muchas amenazas, con riesgos reales de explosiones de consecuencias difícilmente medibles, y que obligan a las fuerzas progresistas a reforzar sus posiciones internacionalistas y anti-imperialistas.

Una nueva página para apoyar y construir nuevas alternativas en Latinoamérica y en el mundo, defendiendo el poder de los trabajadores y el pueblo contra el 1% de ricos y privilegiados, y una sociedad sin explotación.

Secretaría de redacción

  • Pedro Fuentes
  • Bernardo Corrêa
  • Charles Rosa
  • Clara Baeder