Portal de la Izquierda en Movimiento Portal de la Izquierda en Movimiento Portal de la Izquierda en Movimiento

Elecciones generales adelantadas: los retos para la izquierda

La propuesta de adelantar las elecciones generales formulada por el presidente Vizcarra ante el boicot de la mayoría congresal a la reforma política, busca empalmar con el clamor ciudadano por el “cierre del congreso” y dar una salida a la crisis política. La iniciativa presidencial ha sido saludada masivamente por el público durante la parada del 29 de julio y desde distintas tiendas políticas, salvo por esa mayoría congresal mafiosa y sus nuevos aliados que se resisten a perder sus privilegios.

Desde Nuevo Perú formulamos esa salida cuando Vizcarra asumió el gobierno en reemplazo del ex presidente PPK. El suyo, dijimos, debe ser un gobierno de transición y convocar a elecciones generales en el menor tiempo posible. La realidad nos dio la razón, la crisis es de tal profundidad que no se resuelve cambiando nombres. Es una crisis de régimen, por tanto, hay que cambiar el régimen con una nueva constitución y en lo inmediato cambiar de gobierno con nuevas elecciones y con nuevas reglas para que la contienda electoral permita la renovación política, de lo contrario seguirán los de siempre.

Ciertamente, el propósito más estratégico de Vizcarra es salvar el modelo con una nueva representación política en gestación dada la crisis en la que están sumidos los partidos que han ocupado el gobierno en los últimos 20 años. Es así que asume como propio el plan económico de la CONFIEP, pero en lo inmediato se ve en la necesidad de tomar la bandera de lucha contra la corrupción porque es la única manera de sobrevivir al embate de la mafia naranja, que busca por todos los medios detener los procesos que involucran a sus líderes, incluyendo a los funcionarios y empresarios corruptos.

Si Fuerza Popular, el Apra y sus acomodaticios aliados recientes se oponen a la reforma constitucional que hace viable la convocatoria de elecciones generales adelantadas, no queda otra que apelar a la cuestión de confianza y cerrar el congreso. Aún en ese escenario, la convocatoria de elecciones generales debe ir a un referéndum para que se valide ante la ciudadanía esa salida política. Al pataleo de los que pretenden evitar lo que se viene, hay que oponerse con la movilización ciudadana, nos toca juntar muchas protestas en una sola dirección ¡que se vayan todos!

El cambio de gobierno es una necesidad perentoria, pues es la única manera de devolver el poder soberano al pueblo que ha sido traicionado por una mafia que con el 26% del voto en el 2016, se hizo de 71 curules, es decir con más del 55% de congresistas gracias a las reglas perversas que fueron impuesta por el fujimorismo para asegurar su dominio en los poderes del estado. Esa mayoría usó ese poder distorsionado para trabar toda investigación que amenazara sus dominios y con ello se ganó la repulsa ciudadana, al punto que el congreso actualmente cuenta solo con 12% de aprobación y un 82% de rechazo.

Al igual que en el 2000, luego de la fuga de Fujimori, el adelanto de elecciones generales es una salida excepcional y demanda también reglas excepcionales que permitan democratizar la contienda electoral. No puede ser posible que una fuerza política como Nuevo Perú que cuenta con 10 congresistas y cuya líder encabeza las encuestas tenga cerrado el camino de su inscripción, eso es algo que debe ser considerado y resuelto allanando el camino para una mayor apertura. Serán las elecciones primarias en definitiva las que determinarán cuales siguen en contienda.

Desde Nuevo Perú, no renunciamos a nuestro derecho a contar con una inscripción como partido político y junto con ello seguir bregando por la más amplia unidad popular y ciudadana alrededor de un programa democrático y anti neoliberal que postule un Nuevo Estado y una Nueva República, para lo cual será indispensable la convocatoria de una Asamblea Constituyente. Esta es la tarea que quedó pendiente desde el 2000 cuando la derecha supo capitalizar la lucha democrática y limitarla a un cambio de gobierno sin cambiar la constitución. Un sector de la izquierda se allanó a ello y convivió con los distintos gobiernos neoliberales desde entonces. No queremos repetir la historia.

Por eso, desde Voces del Cambio se ha puesto en pie un proceso que no excluye otras vertientes, pero que a la vez busca hacer posible esa unidad desde la izquierda y sin correrse al centro. Ya sabemos cómo termina esa propuesta que busca ganar votos a cambio de rebajar el programa. Eso no debe significar sostener una propuesta sectaria y excluyente, todo lo contrario, hay que ir al encuentro de las capas medias, de las mujeres y jóvenes, de los sectores marginados o discriminados por el sistema, de los movimientos ecologistas y ambientalistas, de los productores víctimas de los tratados comerciales con las grandes potencias. Tenemos que contener a todos ellos y más, pero con un claro programa de ruptura con el modelo y el régimen que lo sustenta.

Lo que está en juego no es tener más o menos congresistas, lo que está en juego, es que por primera vez en la historia una fuerza de izquierda llegue a ser gobierno. Lo de Ollanta Humala fue una experiencia fallida, además él nunca se definió de izquierda sino de abajo y termino sirviendo a los de arriba. Por eso nunca quiso construir un partido verdaderamente democrático y menos organizar al pueblo. Aun así, deja valiosas lecciones de lo que no debe hacerse si de verdad se quiere un cambio de fondo y no limitarse al asistencialismo social.

El mayor reto es ganar en el camino a las representaciones gremiales y sociales que apuestan por el cambio y son víctimas del modelo de una u otra manera. No será la derecha tradicional ni la derecha emergente la que ofrezca los cambios de fondo que el país requiere. Todas esa variantes conservadoras o liberales tienen en común la defensa de la constitución del 93 y del modelo económico que busca imponer proyectos como el de Tía María. Estamos ante una oportunidad inédita para cambiar la historia del Perú. Objetivamente todo viene a favor del cambio, falta el factor subjetivo aún en construcción y tenemos poco tiempo. Tenemos que llegar a ser el instrumento de una mayoría social capaz de disputar el gobierno y el poder a las fuerzas retardatarias que pretenden mantenernos como país primario exportador.

Para eso tenemos que juntar fuerzas e ir al movimiento social y sus luchas, pues ellas serán determinantes en cómo se cierre en definitiva esta crisis política, con cambio de rumbo o más de lo mismo. No hay tiempo que perder manos a la obra.

Una nueva página para apoyar y construir nuevas alternativas en Latinoamérica y en el mundo, defendiendo el poder de los trabajadores y el pueblo contra el 1% de ricos y privilegiados, y una sociedad sin explotación.

Secretaría de redacción

  • Pedro Fuentes
  • Bernardo Corrêa
  • Charles Rosa
  • Clara Baeder