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Crisis ecuatoriana: coordenadas de un retroceso histórico

Ecuador se encuentra en una crisis política, el Gobierno traidor de Lenin Moreno ha sido arrinconado por la explosión social de amplios sectores sociales, de los cuales las comunidades indígenas y los sectores populares han sido protagonistas. Empujados por el rechazo a las medidas de ajuste fiscal y el “paquetazo” neoliberal – que implica seis medidas económicas y cerca de 13 propuestas de reforma laboral- el descontento ciudadano se tomó el país.

La responsabilidad del momento crítico tiene rostro, Lenin Moreno. Su liderazgo y conjunto de iniciativas, traiciono el espíritu más profundo del proceso de la Revolución Ciudadana, el cual experimenta un importante retroceso: la garantía de derechos sociales, el bienestar social y fortalecimiento de la democracia, todo en el marco, del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, actor que se ha constituido como el gran fantasma para los gobiernos de carácter transformador en América Latina.

Tras una relación de complicidad Gobierno-Derecha (con la formula Lasso-Nebot-Moreno), se establece un compromiso con el FMI para el 2019, cuyos principios exigen la reducción progresiva del déficit fiscal que a la fecha asciende a más de 2000 millones de dólares. Para responder a ello, el “paquetazo”, se constituye como una apuesta por profundizar el neoliberalismo en Ecuador, pero sobre todo ampliar las brechas de desigualdad, rebajando impuestos a clases acomodadas y reduciendo progresivamente prestaciones sociales y beneficios para los sectores empobrecidos y la clase media.

El ícono del paquetazo es el fin del subsidio al combustible, que con una trayectoria de más de 4 décadas forma parte de uno de las expresiones más populares y sentidas por las mayorías sociales en Ecuador. Es más, durante el proceso de la Revolución ciudadana liderada por Rafael Correa en el empuje por una transformación del Estado y del sistema político, la economía del petróleo le significo grandes dividendos sociales, como también la expansión de servicios sociales, políticas públicas y beneficios a las clases populares. Sin embargo, dichos cambios no transformaron las lógicas asistenciales en el crudo, y se genera en el segundo boom petrolero, el profundo vinculo noción de derecho frente al carácter subsidiario y la conciencia popular junto con el sentido común ciudadano. En conclusión, dicho subsidio es comprendido subjetivamente por la sociedad ecuatoriana, como un derecho social que debe ser garantizado por el Estado.

El 04 de octubre el Gobierno de Ecuador, decretó el término de los subsidios a los combustibles. A pesar de ser el diésel un elemento fundamental en la economía del país, Moreno irresponsablemente genera un escenario de especulación financiera, alza de combustibles, impacto en la economía productiva y el costo de la vida cotidiana del pueblo ecuatoriano. Mientras que las fuerzas conservadoras de la derecha y las élites de la oligarquía, promotoras de la profundización del Neoliberalismo en el país, fijan nuevas coordenadas para maniobrar en contra del Gobierno, a pesar de sus acuerdos iniciales, que transaron la persecución contra Correa por las políticas de libre mercado y retorno de la banca internacional como controladores de las decisiones económicas de Ecuador.

La respuesta popular no esperó. Tras los anuncios de las medidas económicas y sobre todo el mensaje de no retroceso del Ejecutivo, los sindicatos y gremios transportistas convocaron a protestas y huelga nacional, lo que tuvo como resultados el desborde completo de Quito producto de las movilizaciones sociales de amplios sectores sociales. Sin embargo, dicha convocatoria solo fue el inicio de una escala de radicalidad, puesto que tras un par de días, el sector transportista declino las convocatorias de paro nacional, dando paso al protagonismo de las comunidades indígenas y el movimiento indigenista tomo el impulso de la revuelta popular. De la reivindicación a un derecho social los diversos movimientos sociales se han articulado en contra del Gobierno anti popular, que además ha optado por el despliegue de los principales recursos institucionales de represión y violencia política, al declarar estado de excepción en el país, reduciendo los derechos ciudadanos, criminalizando la lucha social y persiguiendo los liderazgos activos, y a las propias comunidades indígenas.

A 08 de octubre la crisis es total, tras la toma de la Asamblea Nacional por parte de la sociedad ecuatoriana movilizada, el Presidente Lenin Moreno huye a Guayaquil, con el resguardo del ejército, para hacerle frente a las protestas sociales intentando posicionar a través de su comunicado nacional, que el país atraviesa un intento de Golpe de Estado planificado por Rafael Correa. Simplemente el delirio de un liderazgo que acaba de entregarle el futuro del país al Fondo Monetario Internacional, respondiendo a sus intereses por sobre los del pueblo ecuatoriano y desconociendo su responsabilidad en el momento crítico que vive el país.

El escenario es adverso y doloroso, atrás queda la década dorada de la esperanzadora Revolución Ciudadana, sin embargo esta vez, la conclusión está a la vista, el pueblo no busca que regrese un salvador (Rafael Correa) o que alguna fuerza de la política tradicional tome el protagonismo, sino más bien, su señal es mucho más radical, el pueblo quiere mandar y frente a ese mensaje, a la izquierda aún le queda mucho que aprender y acoger.

Nuestro desafío es poder descifrar los códigos transformadores que con valentía está poniendo en juego el pueblo ecuatoriano, pero sobre todo, que los pueblos ya no resisten un retroceso neoliberal en América Latina.

Una nueva página para apoyar y construir nuevas alternativas en Latinoamérica y en el mundo, defendiendo el poder de los trabajadores y el pueblo contra el 1% de ricos y privilegiados, y una sociedad sin explotación.

Secretaría de redacción

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