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¡Sin tregua de Navidad! Sin regalos para el gobierno de Macron!

Después del anuncio del primer ministro francés Edouard Philippe el miércoles 11 de diciembre -que sólo confirmó lo que ya sabíamos sobre el ataque a las pensiones, y a pesar de la continuación de las huelgas y el éxito de la jornada de movilización del 17 de diciembre- el gobierno está presionando para que se detenga el movimiento huelguístico antes de que termine la semana. Adoptando posturas beligerantes y despectivas -lo que sólo demuestra que están vacilando después de la renuncia esta semana del administrador nacional de pensiones Jean-Paul Delevoye- el presidente Emmanuel Macron y Philippe no saben qué hacer. Hay que encontrar la manera de aprovechar su indecisión!

Con periodos como alcalde, parlamentario, Ministro de la Función Pública bajo el presidente conservador Jacques Chirac, Defensor del Pueblo nacional, presidente del Consejo Económico, Social y Medioambiental, Delevoye, el Alto Comisionado para las Pensiones llevó una distinguida carrera. Sin embargo, es evidente que ha sufrido algunos «lapsus de memoria» recientes, olvidando primero su función de administrador en el Instituto de Formación de Profesionales del Seguro, luego su puesto en el consejo de administración de la Fundación de la Sociedad Nacional de Ferrocarriles Franceses (SNCF), y más tarde una docena de otros nombramientos superpuestos (como lo revela el diario Le Monde).

La carrera de Delevoye sigue el trillado camino de esbirro burocrático para la clase capitalista. Pasó primero por la conservadora Rally for the Republic y su heredera la Unión de Demócratas por la República antes de convertirse hoy en un convencido Macronista. De hecho, el viaje de Delevoye arroja amplia luz sobre el proyecto actual del gobierno, exponiéndolo como un ataque a las pensiones y un intento de interrumpir la solidaridad entre los distintos sectores de los trabajadores para que las grandes compañías de seguros y los proveedores de costosas pensiones complementarias puedan finalmente poner sus manos en la lucrativa provisión garantizada públicamente. Su dimisión no cambia el proyecto del que fue parcialmente responsable, y sólo podemos lamentar que su dimisión no se llevara consigo su reforma.

Los poderes fácticos quieren un enfrentamiento

El discurso de Philippe del 11 de diciembre, en el que repetidamente bastardificó palabras como «igualdad», «solidaridad», «redistribución» y «justicia», sólo confirmó que el mal llamado «sistema universal» del gobierno se traducirá en una reducción de las pensiones (calculadas sobre la totalidad de la vida laboral de una persona en comparación con sus años mejor pagados), una ampliación del período de cotización (elevando la llamada edad «fundamental» a 64 años), y una «armonización» (es decir, una carrera hacia abajo) destinada a destruir los convenios colectivos y el fin de los «regímenes especiales» o acuerdos contractuales sectoriales que consagran beneficios.

Después de negarse a prestar atención al movimiento de huelga total que comenzó hace casi dos semanas, el gobierno pidió hoy a los agentes de los ferrocarriles públicos de la SNCF y la RATP que pusieran fin a su huelga para las fiestas… ¡Chantaje! Si esta huelga es difícil para todos y, sobre todo, para los propios huelguistas, entonces es el gobierno el único responsable al tratar de imponer a toda costa un proyecto de ley rechazado unánimemente por todos los sindicatos, incluso por los sindicatos que suelen estar abiertos a los llamados «diálogos sociales». De hecho, la propuesta de Philippe y Macron sólo cuenta con el apoyo de la Cámara de Comercio (Medef) y de las grandes aseguradoras … Pero el movimiento se mantiene firme y las encuestas de opinión confirman en general que una mayoría sigue apoyando la movilización y se opone a las reformas de las pensiones.

¡Cancelar las reformas, extender la huelga!

Hasta ahora, los huelguistas no han caído en las maniobras de dividir y conquistar del gobierno. Han rechazado sus intentos de enfrentar a los trabajadores entre sí, por ejemplo, los cubiertos por contratos estatales generales contra los trabajadores que tienen acuerdos contractuales especializados en sus lugares de trabajo, los hombres contra las mujeres (cuyas pensiones el gobierno pretende penalizar por la crianza de los hijos), y, especialmente, los empleados mayores (que no se verían afectados por las reformas) contra los jóvenes que están entrando, o están a punto de entrar, a la fuerza de trabajo. De hecho, todos nosotros estamos en el punto de mira y debemos seguir luchando, unidos y decididos, ¡todos juntos!

El paro nacional del martes 17 de diciembre fue masivo, con una participación particularmente grande, enormes manifestaciones y una determinación sostenida, y la renuncia de Delevoye alentó aún más a los huelguistas que celebraron la noticia en las asambleas generales. El martes debería permitir dar un paso hacia la organización de una huelga general, un bloqueo total del país que es la única manera de obligar al gobierno a dar marcha atrás. El martes también debería reforzar el movimiento de huelga total en el transporte y extenderlo a sectores como la educación (donde los pocos días que quedan antes de las vacaciones escolares deberían verse amplificados en huelgas y movilizaciones) y el sector hospitalario, al tiempo que se abre la posibilidad de construirlo en nuevos sectores. Las desventuras de Delevoye han debilitado el poder del gobierno. Si podemos liberarnos de Macron y su reforma de pensiones, todo es posible.

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