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Crónicas Catalanas – 29F: 200 000 catalanes contra el «coronavirus»

En pleno apogeo del principal virus que ya está afectando la economía capitalista, unos doscientos mil catalanes y catalanas se han atrevido a desafiar las recomendaciones de evitar las masivas concentraciones y han viajado hasta 400 kilómetros para atravesar la frontera francesa para hacer la concentración europea más importante de los últimos años en Perpignan, capital de la Catalunya Nord. Centenares de autocares han logrado sortear la barrera de los guardias civiles apostados en las carreteras. Pero, según fuentes, 120 autocares, han sido detenidos y no han podido llegar. El acto se ha tenido que retrasar una hora por este “celo” en la seguridad viaria.

El desafío no es sólo a la enfermedad, sino a la corona-virus, al “virus” de la monarquía española. España es el único país de Europa donde los exiliados y exiliadas Carles Puigdemón, Clara Ponsatí, Toni Comín (elegidos eurodiputados), no pueden viajar. En España se acaban las leyes europeas, que dictan que los europarlamentarios gozan de inmunidad parlamentaria. En este territorio, uno de los estados importantes de Europa, quien interpreta y determina la ley son los jueces españoles. Da igual que formalmente sea parte de Europa: las leyes de la Unión Europea, de obligado cumplimiento en cualquier país, no sirven para España. Hay un Brexit jurídico. O democrático.

Miembro de la Junta Electoral, a sueldo de Ciudadanos

Por ejemplo, la Junta Electoral Central determinó que el presidente de la Generalitat había desobedecido las leyes al no retirar una pancarta por la libertad de los presos políticos…a tiempo. Lo hizo dos días después. Esa “desobediencia” a la Junta Electoral –que no era más que una defensa de la libertad de expresión- ha sido la excusa para que el president de la Generalitat haya sido suspendido como diputado y, a partir de ahí, que pueda ser inhabilitado como President. Pero ahora un periódico da la información de que uno de los miembros de la Junta Electoral cobraba un sueldo del partido Ciudadanos, el mismo que instó a la Junta Electoral para que se retirara la pancarta y se inhabilite al President. ¡Un escándalo: los mismos que promueven recursos son quienes tienen (o los han tenido) a sueldo jueces y funcionarios que se los aplican! Pero, como contestó la portavoz del partido que paga a ese miembro de la Junta, “no pasa nada porque es legal”.

Ese es el virus de la corona española: la falta de democracia ni siquiera es disimulada. Ni por estética. Es el régimen del 78. Lástima que ahora quienes hicieron gala de querer acabar con él, como Podemos, se hayan incorporado al régimen y hasta su líder, Pablo Iglesias, acompañe a la reina en sus actos oficiales. Triste izquierda la que justifica la monarquía.

Gran acto…electoral

Convocados por el Consell de la República, organismo alegal y voluntario al cual se han adherido decenas de miles ciudadanos catalanes, han acudido para mostrar que aún la lucha por la República sigue en pie, a pesar de presos y exiliados. El ambiente era más unitario después de públicas batallas entre los dos socios independentistas del Govern. Pero los discursos de los líderes de Junts per Catalunya (los tres europarlamentarios) y de ERC, han sido muy diferentes. Los primeros han ignorado o incluso atacado la mesa de negociación mientras que ERC la ha defendido. El tercer partido independentista, la CUP, no ha visto siquiera la necesidad de participar formalmente.

Este gran acto ha sido pues otro entremés de la campaña electoral que ya está en marcha. Las diferentes estrategias ya fueron marcadas en las votaciones del Congreso, dos días después de celebrar el primer encuentro de la mesa de negociación. Mientras ERC se abstuvo para permitir elevar el techo de gastos para el presupuesto, Junts per Catalunya votó en contra. Ahora Puigdemont y Junts per Catalunya quieren aparecer como los más contrarios al Gobierno Sánchez. Después de años de políticas de chato pragmatismo por parte de la antigua Convergencia (partido del que proviene Puigdemont y muchos de los líderes actuales de Junts per Catalunya), se intenta que se identifique la República con la labor del exilio de Puigdemont. Sus palabras en el acto han sido “¡preparémonos!” y vayamos a “la lucha definitiva”. Las de Clara Ponsatí, han sido más claras aún contra toda quimera de mesa de diálogo, llamándola “engaño” y diciendo que no hay que “retrasar la república”.

El músculo del independentismo se tiene que fortalecer socialmente

Está claro que el independentismo catalán tiene un poder de convocatoria y que ni jueces, ni guardia civil, ni medios de comunicación, ni poderes económicos consiguen aplastarlo. Parece que Sánchez se ha dado cuenta de ello. Sin embargo, en la mesa de diálogo no hay igualdad, no hay una relación de fuerzas justa. En un lado está un Govern que carga en su mochila líderes presos, en el exilio, un montón de recortes sociales –entre ellos los directamente producidos por las políticas del estado hacia Catalunya- con una sanidad y enseñanza muy, muy deteriorada, o sin atender cualquier otra política de gasto social en los últimos años. En el otro está un Gobierno que cuenta con la aprobación de unos presupuestos que permitirán aflojar la presión social, a la vez que constantemente vigilado por los poderes económicos y burocracia de estado (jueces, militares, corona).

Reconocer que la parte más débil es a la vez la más movilizada es el motor de todo avance y progreso ante un régimen que se descompone cada día, producto de mil contradicciones. Las movilizaciones del campo en todo el territorio del estado son de las más importantes y necesarias. Ahí el campo catalán ha ido de la mano del campo andaluz, extremeño, valenciano, castellano. La república ha de servir para resolver la marginación del campesinado y para poner en valor el sector primario, hasta ahora abandonado a las manos de las grandes empresas comercializadoras. Y es la única forma de mitigar el cambio climático, de revertir la España (o Catalunya) vacía, de garantizar el agua, la soberanía alimentaria y la lucha contra los grandes incendios.

Por la Amnistía

No, la república aún no está en su punto maduro para su proclamación. No es suficiente un gran mitin y decir “vayamos a la lucha final”. Lo que no se hizo en octubre de 2017, lo que se pospuso entonces, no se puede implementar sin más, sin ganar más legitimidad, más personas no independentistas pero republicanas. Ese es el trabajo a realizar. Hay que decir la verdad y no lo que quiere oír la gente.

Pero ese trabajo, a pesar de los líderes políticos y de sus enfrentamientos por electoralismo, se va haciendo y va avanzando. Una buena prueba la tenemos en que la semilla de la movilización catalana está abriendo pasos adelante en otros territorios. El más claro y más concreto, es el País Vasco, donde EH Bildu se está convirtiendo en el polo de reagrupamiento de diferentes visiones de izquierda con el mismo objetivo de avance social y del derecho a la autodeterminación.

En Catalunya ahora hay un punto esencial para poner de acuerdo a todas las izquierdas y parte de la derecha catalana: ¡luchemos juntos por la Amnistía!

Alfons Bech

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