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¡Que crisis la paguen los ricos!

En febrero las noticias que llegaban de Europa eran escalofriantes y se sabía que el Covid-19 llegaría aquí también, pero ¿que se hizo para mitigar su impacto? Cabe la pregunta porque estamos a mes y medio del inicio de la cuarentena y la curva de infectados y muertos no tiene cuando bajar. Pareciera que las medidas se van tomando al calor de los acontecimientos, según como venga la ola, se responde de manera empírica, como ir al mercado día por día, sin un plan ni presupuesto para la semana o para el mes.

«Hace falta de todo» dijo la jefa del Comando Covid-19 que fue formado a principios de abril, tres semanas después de empezar la cuarentena, tres semanas durante las cuales el virus tomó la delantera de lejos. El personal de salud y policial en todo el país reclama implementos de seguridad, aún ahora, 45 días después de iniciado el estado de Emergencia. Esa demora ya costó víctimas mortales en las primeras líneas de combate al Covid-19. Y así podríamos hablar de los caminantes que regresan a sus provincias o de la gente que sale a vender algo porque no tiene para comer.

Hay un problema de fondo, estructural, ciertamente. Nadie ignora que 30 años de neoliberalismo han dejado la salud en el suelo, con los presupuestos más bajos de la región. Pero quedarse ahí es tener una visión parcial del problema ¿acaso no cuentan las acciones de las autoridades políticas empezando por el Ejecutivo? No vamos a hacer una valoración subjetiva del grado de compromiso del presidente Vizcarra y sus ministros, eso podemos darlo por descontado. El problema es que su estrategia no está dando resultados y se prevee un desmadre peor del que ya existe.

A la luz de los resultados salta a la vista que hay falta de planificación, de proyección, de centralización, y sobre todo de coraje para tomar medidas URGENTES Y NECESARIAS para asegurar la cuarentena, evitar el hambre y los éxodos masivos que no tienen fin, para dotar al sector salud de protección y pruebas de descarte. Se han tomado medidas, hay que reconocerlo, pero resultan insuficientes y lo vemos a diario. La lógica neoliberal tiene atado al gobierno que no quiere chocar con los grupos de poder económico, ni siquiera con las AFP que demostrado está son una estafa para los asegurados.

Esta crisis es como una guerra, en ella hay bandos y como suele pasar en toda guerra, hay gente que se pasa al bando contrario. La clase empresarial, hay que decirlo una vez más, actúa en favor de la propagación del virus porque su codicia se opone a la vida. Y en esto de buscar salidas no cuenta tampoco la derecha tradicional, esa que está al acecho para dar el zarpazo buscando salvar a los corruptos aprovechando la crisis, o alentando salida militaristas.

No hay otra forma de encarar la mortandad que tomando medidas a cargo de la caja fiscal y las grandes fortunas. NO HAY OTRO CAMINO. Y no hace falta ponernos de acuerdo con quienes están del otro lado, sencillamente hay que tomar lo que hace falta y punto. Esa es la responsabilidad que se le exige al gobierno y que puede asumir como otros gobiernos lo vienen haciendo. Eso no tiene nada de comunismo –como escribe un tonto por ahí- es mínimo compromiso en defensa de la vida, salvo que pesen más los intereses de la CONFIEP. De hecho, así ha sido con el tema laboral y el económico en general. Entonces apoyar los reclamos del pueblo peruano pasa a ser de urgente necesidad. No hacerlo o promover la unidad nacional en esta situación extrema es una ingenuidad suicida, hoy la línea está clara. ¡Que la crisis la paguen los ricos! Ellos la han generado con su «economía de mercado» y la vienen agravando con su indolencia. Su fortuna se la deben a los trabajadores. O ellos con sus negocios por delante o la vida misma. No hay término medio.

La lucha contra el Covid-19 no termina el 10 de mayo, la crisis económica será tan mortal como la pandemia. Se necesitan medidas ahora que mitiguen lo que viene, no es una crisis coyuntural como dicen los economistas del modelo, es una crisis estructural de carácter civilizatorio. No entenderlo nos desarma como ya está estamos viendo.

Por todo ello sigamos insistiendo:

BONO UNIVERSAL es para todos, bono familiar cubre una parte, es un alivio, pero no es para todos.

BONO AGRARIO PRODUCTIVO, para asegurar la producción en el campo.

SALUD ÚNICA, UNIVERSAL Y GRATUITA, al menos durante la emergencia.

NO A LA “SUSPENSIÓN PERFECTA”, eso es un martillazo sobre los trabajadores.

IMPUESTO SOLIDARIO A LAS GRANDES FORTUNAS, que las empresas paguen sus deudas al fisco y se corten la exoneraciones tributarias.

¡Es ahora! Mañana puede ser muy tarde.

Una nueva página para apoyar y construir nuevas alternativas en Latinoamérica y en el mundo, defendiendo el poder de los trabajadores y el pueblo contra el 1% de ricos y privilegiados, y una sociedad sin explotación.

Secretaría de redacción

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